MOSCÚ, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Fiscalía de Rusia ha reabierto la investigación sobre el accidente del Boeing que en de 2008 se estrelló cerca de la ciudad Perm (este) en el que murieron 88 personas para revisar las actuaciones de los responsables y tripulación del vuelo en materia de seguridad aérea.
El Boeing 737-500, propiedad de la aerolínea rusa Aeroflot, se estrelló el 14 de septiembre de 2008 en una vía del ferrocarril Transiberiano que une Ekaterinburgo y Perm, en la región de los Urales.
"El caso ha sido enviado para una mejor investigación con instrucciones específicas de revisar las actuaciones de los responsables que se encargaban de garantizar la seguridad de la aeronave y determinar las medidas legales que se tomarán contra ellos", informó el portavoz del Comité de Investigación de la Fiscalía, Vladimir Markin, en declaraciones a la agencia de noticias rusa, RIA Novosti.
"Además, los investigadores han recibido instrucción de dar una valoración jurídica a las acciones de todos los responsables que participaron en los preparativos previos al vuelo y de la revisión que hizo la tripulación antes del vuelo", añadió Markin.
El caso se cerró porque el resultado de la investigación determinó que el capitán de la aeronave, que se cree que estaba cansado y bebido, era el principal responsable del accidente. Los familiares de las víctimas solicitaron a las autoridades rusas la reapertura del caso alegando que hubo violación de las normas de seguridad de vuelo.
Tras una investigación inicial, el Comité Internacional de Aviación (IAC, por sus siglas en inglés) concluyó que el accidente ocurrió porque el capitán de la aeronave sufrió una desorientación, perdiendo su sentido de dirección, lo que provocó que el ala izquierda del avión se inclinase en el aire.
Según el comité, la acumulación de mucho trabajo y el programa de descansos previos al accidente, contrario a las normas establecidas, contribuyeron a un cansancio general del comandante. Además, los forenses detectaron trazas de alcohol en su sangre.
En octubre de 2008 el Organismo de Control de Transporte de Rusia exigió a las compañías aéreas y a las escuelas de formación de pilotos que duplicasen el número de horas de vuelo necesarias para que los pilotos fueran nombrados capitanes de tripulación, de 500 a 1.000 horas.