Fracasa el encuentro entre Rusia y Estados Unidos para negociar el escudo antimisiles en Europa

Actualizado 12/10/2007 23:36:22 CET

MOSCÚ, 12 Oct. (EP/AP) -

Las conversaciones de alto nivel mantenidas hoy entre Estados Unidos y Rusia no permitieron reducir las diferencias entre ambas potencias respecto al proyecto estadounidense de instalar un escudo antimisiles en Europa ni sobre otros temas estratégicos en materia armamentística, aunque se anunció un segundo encuentro en Washington en los próximos seis meses. El presidente ruso, Vladimir Putin, inició la jornada con una declaración de intenciones advirtiendo a Washington de que las relaciones bilaterales se resentirán si este último no desiste de desarrollar su plan de defensa en Europa.

Putin hizo esta advertencia ante la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y el secretario de Defensa, Robert Gates, quienes se encuentran en Moscú para discutir las intenciones norteamericanas de colocar un radar y una base de misiles defensivos en Polonia y República Checa.

"Por supuesto que en el futuro podremos decidir que debe ser instalado un sistema defensivo antimisiles en alguna parte de la Luna", señaló Putin. "Pero antes de alcanzar acuerdos de este tipo, perderemos la oportunidad de fijar acuerdos concretos entre nosotros", ironizó el líder ruso.

Por su parte, Rice y Gates retomaron el tono serio del discurso --ante medios rusos y estadounidenses y previo a un encuentro a puerta cerrada en la residencia de Putin--. Rice declaró que tratarían de "encontrar vías para cooperar", ya que "aunque tenemos nuestras diferencias, tenemos un gran acuerdo en común que nos une contra las amenazas de terrorismo, de proliferación, (y) que son mucho mayores que los asuntos que nos dividen".

Tras hacer esperar durante 40 minutos a Rice y Gates, Putin abrió la sesión con un largo discurso en el que también advirtió de que Rusia podía sentirse forzada a abandonar sus obligaciones para con el tratado de misiles de 1987 con Estados Unidos --firmado durante la Guerra Fría para limitar los misiles de rango intermedio-- si éste no amplía la obligatoriedad a otros países armados.

UN TRATADO "UNIVERSAL" QUE INCLUYA MÁS PAÍSES

En este sentido, Putin consideró que el tratado debe ser "de naturaleza universal" y que se debe "convencer a otros (países) para que asuman el mismo nivel de obligaciones que asumen Rusia y Estados Unidos". El presidente ruso, sin embargo, evitó dar nombres concretos de los países que él considera que deberían ser incluidos en dicho tratado.

"Si no somos capaces de lograr un objetivo tal (...) será difícil para nosotros permanecer en el marco del tratado, en una situación en la que otros países desarrollan sistemas armamentísticos similares, algunos de esos países situados en nuestra proximidad", insistió Putin.

El pacto al que hizo referencia Putin con estas declaraciones se refiere al tratado que eliminaba el despliegue de misiles balísticos de rango intermedio por parte de soviéticos y estadounidenses, y que supuso un hito dos años antes de la caída del muro de Berlín y de la posterior disolución de la Unión Soviética.

Aunque durante la comparecencia tanto Rice como Gates parecieron sorprendidos por el planteamiento de Putin, ambos coincidieron en asegurar más tarde que sería un punto añadido en la agenda del encuentro que más tarde celebrarían los ministros de ambos países.

"Tenemos una agenda ambiciosa sobre temas de seguridad que preocupan a ambas partes, incluido, como usted sugiere, el desarrollo de sistemas de misiles por parte de otros en las proximidades, diría que particularmente en el caso de Irán", apuntó Gates.

Por su parte, Putin también amenazó con suspender la adhesión de Rusia a otro tratado de control de armas llamado Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa (FACE), pacto que limita el despliegue de fuerzas militares convencionales.

PROPUESTAS DE ESTADOS UNIDOS

Tras una serie de tensos encuentros que comenzaron con el desplante del presidente ruso, Condoleezza Rice y Robert Gates se reunieron con sus colegas rusos en el marco de unas conversaciones que, aparentemente, no lograron hacer cambiar de parecer a Moscú sobre su oposición al proyecto estadounidense.

Rice y Gates pusieron sobre la mesa nuevas propuestas detalladas para aliviar las preocupaciones de los rusos de que el escudo antimisiles fuera una amenaza para Moscú. Sin embargo, no consiguieron convencer al ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ni el ministro de Defensa, Anatoli Serdyukov.

En una conferencia 'a cuatro' ofrecida a los medios, Lavrov indicó que ven "dos serios problemas con esas propuestas", ya que ambas partes aún están en desacuerdo en cuanto a lo que supone una amenaza por misiles para Europa. El segundo punto divergente sería el rechazo de la Administración Bush a congelar el desarrollo de su proyecto mientras se discute el asunto.

"No hay acuerdo en esto", continuó Lavrov, quien añadió que mientras que el proyecto inicial de Estados Unidos para instalar un radar y una base de misiles defensivos en Polonia y República Checa era de pequeña envergadura, podría crecer hasta convertirse en una amenaza para la fuerza disuasoria rusa. Desde ese punto de vista, insistió el ministro ruso, "es una potencial amenaza para nosotros". Un argumento con el que Serdyukov se mostró de acuerdo ya que señaló que el principal escollo en las conversaciones de hoy han sido los "elementos antimisiles que tienen un carácter anti ruso y que serán colocados en Europa".

Por su parte, la delegación estadounidense anunció que "ambas partes tienen previsto encontrarse de nuevo en Washington en unos seis meses", por lo que las ideas presentadas en esta ocasión son "puntos conceptuales" que serán considerados por parte de expertos.

Rice reconoció que "no siempre coincidimos en cada elemento de solución para este asunto". "No obstante --añadió--, creo que lo haremos con un espíritu constructivo que nos hará progresar en estas conversaciones mientras continuamos buscando la cooperación".

Entre las propuestas llevadas por los estadounidenses, Gates señaló la posibilidad de que haya personal ruso en cada puesto de defensa antimisiles que permita mejorar la coordinación y transparencia en la comunicación con Moscú. Sin embargo, ni Lavrov ni Serdyukov mostraron convencimiento por esta sugerencia.