PARÍS, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
Michel Fourniret, que pronto cumplirá 66 años, y su esposa Monique Olivier, de 59, asesinaron en sus 16 años de matrimonio al menos a siete chicas en Francia y la vecina Bélgica e intentaron secuestrar y violar a otras tres entre 1987 y 2003.
La pareja, a quien la prensa gala ha bautizado con el nombre de 'duo diabólico', se sienta a partir de hoy en el banquillo de los acusados para rendir cuenta de sus crímenes ante el Tribunal de lo Criminal de Charleville-Mezières, en las Ardenas (noreste de Francia), donde hoy se ha iniciado la vista del juicio, que se prolongará hasta finales de mayo. Se enfrentan a la cadena perpetua.
La vista se ha iniciado con un golpe de efecto del presunto asesino en serie, que se ha negado a revelar su identidad al ser preguntado por el presidente del Tribunal, Gilles Latapie, y ha dado a entender que sólo declarará si el proceso se celebra a puerta cerrada.
Ambos llegaron al tribunal poco después de las 8.30 horas en dos coches distintos y escoltados por policías de élite y se sentaron juntos en la misma cabina acristalada y blindada del Tribunal. Él, ataviado con un jersey azul, barba incipiente y aire cansado, ella vestida con un cuello vuelto blanco, más bien serena y el pelo corto y canoso.
"Sin puerta cerrada, boca cosida", esgrimió Fourniret de pie y con los brazos cruzados ante el magistrado. Luego, el acusado hizo llegar al tribunal una larga carta, enrollada como un papiro y atada con un lazo, y pidió a su presidente leer su contenido a las familias de las víctimas. Latapie le respondió que lo tendría en cuenta cuando considere oportuno y aludió, en tono irónico, a una "bella redacción".
Monique Olivier aceptó en cambio responder a las preguntas y lo hizo con voz alta y clara. Nacida en 1948 en Tours, era cuidadora de enfermos, más que una profesión un tipo de ayuda familiar.
Michel Fourniret, antiguo obrero nacido en Sedán (Ardenas) está acusado de "asesinato, violación y secuestro" en los crímenes cometidos en Francia y Bélgica, hechos que ha admitido. Su esposa deberá responder de la acusación de coautora de uno de los crímenes, perpetrado en 1989, y de complicidad en otros cinco.
"Ella es consciente de los hechos cometidos y quiere excusarse, pedir perdón", aseguró hoy a la prensa uno de los abogados, Jacques Deslandes, quien garantizó que Monique Olivier estará presente en todas las audiencias.
PACTO CRIMINAL
Su "pacto criminal" como lo ha calificado la acusación, se selló en 1987 cuando en el tribunal de lo Criminal de Evry en la que Fourniret era juzgado por una presunta violación intercambiaron las primeras miradas, señala 'Le Monde'.
Aunque se conocían nunca se habían visto. En diciembre de 1986, Fourniret, detenido en Essonne (región parisina) inserta el siguiente anuncio en un periódico: "Prisionero desearía mantener correspondencia con persona de cualquier edad para olvidar soledad". Monique Olivier responde y es así como se inicia su relación epistolar.
Apenas dos meses después de salir de prisión, en diciembre de 1987, la pareja se cobra la primera de una larga serie de víctimas, Isabelle Laville, de 17 años.
El azar y la perseverancia de un policía belga pone fin a la odisea criminal de la pareja en junio de 2003 cerca de Namur (Bélgica), cuando Fourniret intentaba raptar a una joven de 13 años, que se salvó porque, mal atada por su captor, logró escapar y llevar a la Policía la matrícula de la furgoneta en la que Michel Fourniret intentó secuestrarla.
MANIPULADOR Y SÁDICO
Siete homicidios (Isabelle Laville, Fabienne Leroy, Jeanne-Marie Desramault, Elisabeth Brichet, Natacha Danais, Céline Saison y Mananya Thumpong), una tentativa de violación, un secuestro fallido y una agresión sexual es el historial de Michel Fourniret.
Además, según informa en su edición de hoy el diario belga 'Le Soir', la justicia del país vecino ha reabierto la investigación sobre la desaparición en 2003 cerca de París de la pequeña Estelle Mouzin, y volverá a examinar la coartada del presunto asesino en serie, a quien los psiquiatras describen como un "manipulador y un perverso sádico". "Disfruta no del placer de matar, sino del terror y la humillación", dicen los expertos.