PARIS 8 Feb. (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz) - Fabrice Burgaud, el juez del caso Outreau, bautizado por la prensa y los políticos franceses como el 'mayor error judicial de la historia' del país, compareció hoy ante una comisión parlamentaria para explicar los motivos por los que encarceló injustamente, durante tres años, a 13 acusados de violación masiva, tortura, barbarie y pedofilia, pero finalmente absueltos.
"Creo que he hecho honestamente mi trabajo, sin tomar partido y analizando los hechos", explicó Burgaud, de 34 años, a la comisión. Visiblemente nervioso y pálido, con la voz trémula y entre largas pausas, el juez de instrucción dijo sentir "el sufrimiento" de las personas a las que procesó injustamente, "imaginar lo que han vivido y sentir su honestidad cuestionada".
El caso ha despertado una increíble expectación en Francia, donde las tres primeras cadenas de televisión y la mayoría de las emisoras de radio han alterado su programación para retransmitir en directo las declaraciones del joven magistrado.
"Descubrí hechos horribles, niños violados y sodomizados con todo tipo de objetos, con juguetes, tenedores, cualquier cosa. Los pequeños aseguraban que los abusos se repitieron a lo largo de cinco años", narró el magistrado. André Vallini, diputado socialista y presidente de la comisión, afirmó que el objetivo de ésta es "que no se reproduzca lo ocurrido" y recordó que es la primera vez en que lo parlamentarios examinan los errores de un proceso judicial.
Burgaud está bajo protección judicial tras las amenazas recibidas y comparece hoy, por primera vez, después de que ya lo hiciesen los acusados, finalmente declarados inocentes, los abogados y los policías que participaron en la investigación. Uno de los trece acusados por error se suicidó durante su estancia en prisión. Varios de los procesados asistieron a la sala de la Asamblea Nacional donde Burgaud fue interrogado por 30 parlamentarios y frente a decenas de periodistas. Antes de su comparecencia, el juez se había limitado a pedir disculpas a los exculpados y aseguró, a través de sus abogados, que los errores del caso no pueden imputársele sólo a él, sino a toda la administración judicial.
TESTIMONIOS FALSOS Burgaud procesó a diecisiete personas en un principio. Cuatro de ellas, dos matrimonios, sí eran culpables. Pero la mujer de una de las parejas fue la que empezó a acusar a otras personas del mismo inmueble, con testimonios falsos pero corroborados en aquel momento por los hijos de la acusadora, víctimas de las violaciones. Los psicólogos que los trataban certificaron la verosimilitud de los relatos. El juez negó hoy haber sentido "fascinación alguna" por Miriam Delai, "como algunos periódicos han señalado". "Nunca le prometí nada, como se ha podido leer en los periódicos. La traté como una procesada más", adujo Burgaud. Las audiencias públicas de las víctimas del "desastre judicial" de Outreau pusieron de manifiesto las irregularidades cometidas por el juez de instrucción. Tras el escándalo del caso Outreau, el Gobierno francés anunció una reforma de la Justicia para evitar que errores similares vuelvan a repetirse y pidió perdón a los condenados equivocadamente. El presidente de la República pidió incluso personalmente disculpas a los procesados. La conmoción que provocó el caso ha abierto el debate sobre el funcionamiento del sistema judicial francés. Algunos expertos han sugerido acabar con la figura del juez de instrucción, quien dirige en Francia las investigaciones, construye la instrucción y decide si los acusados deben ser o no juzgados. También se ha abierto una reflexión que puede llevar a la Justicia a imponer un límite menor a la detención provisional.