Los ganadores del Premio Nobel de la Paz buscan justicia para las víctimas de la violencia sexual en conflictos armados

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Publicado 10/12/2018 5:23:40CET

OSLO, 10 Dic. (Reuters/EP) -

Los ganadores del Premio Nobel de la Paz de este año, el cirujano congoleño Denis Mukwege y la activista yazidí Nadia Murad, han instado a que se haga justicia para las víctimas de la violencia sexual en conflictos armados un día antes de recibir los galardones por su labor contra la violación y el uso de este tipo de violencia como "arma de guerra".

Ambos se dirigirán a la localidad de Oslo, en Noruega, donde se hará entrega de los premios este lunes. El jurado ha reconocido que tanto Mukwege como Murad han arriesgado su propia seguridad para combatir "de forma valiente" un crimen de guerra que la activista yazidí sufrió en propias carnes tras ser secuestrada en 2014 por el grupo terrorista Estado Islámico, que raptó a unas 3.000 mujeres y niñas en la parte norte de Irak.

Murad logró escapar después de tres años de "pesadilla" y, desde entonces, se ha convertido en una de las principales voces de la minoría yazidí en todo el mundo. En opinión del Comité Noruego, "ha demostrado una valentía poco común al contar su propio sufrimiento y hablar en nombre de otras víctimas" para llamar la atención de la comunidad internacional.

Por su parte, Mukwege, habitual en las quinielas del Nobel de los últimos años, ha sido clave para ayudar a miles de pacientes gracias a la labor de su hospital en Bukavu, en la parte este de República Democrática del Congo. El personal del centro ayuda a paliar las secuelas físicas de la violencia sexual en un contexto de guerra.

Murad ha indicado durante una rueda de prensa en el Instituto Noruego del Nobel que ni una sola persona en Irak se ha enfrentado aún a la Justicia por violar a mujeres y niñas yazidíes. "No hemos visto ni un solo atisbo de justicia en este sentido. Necesitamos que se haga justicia algún día", ha aseverado antes de alertar de que unas 3.000 mujeres yazidíes continúan presas de Estado Islámico.

No obstante, se ha mostrado a su vez optimista. "Si no hubiera sido por nuestra campaña durante los últimos años no hubiésemos visto cómo se tomaban medidas hacia la justicia", ha subrayado.

En este sentido, Mukwege ha afirmado que la justicia debe ser incluida en cualquier proceso de paz. La Segunda Guerra del Congo acabó en 2003 y se saldó con más de 5 millones de muertos, pero la violencia continúa siendo un problema en el República Democrática del Congo, donde las milicias siguen atacando civiles.

"Hay una ley humanitaria. Instamos a todo el mundo a ceñirse a ella de forma imparcial. Después de que terminara el conflicto armado hemos visto a los señores de la guerra llegar al poder, por lo que lo que la violencia ha continuado", ha manifestado Mukwege, que espera que ganar el Nobel de la Paz sirva para ayudar a llevar a los perpetradores ante la justicia.

Murad y Mukwege suceden en el palmarés a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), reconocida en 2017 por su activismo para alertar de las "catastróficas consecuencias humanitarias" del uso de este tipo de armamento. En 2016, el galardón recayó en el entonces presidente colombiano, Juan Manuel Santos, por su acuerdo de paz con las FARC, y un año antes el comité premió la labor del Cuarteto para el Diálogo Nacional de Túnez.