Ghani manda a Uruzgan un equipo para contener la tensión entre los hazara y los talibán

People attend a protest against the killing of seven people from the Hazara comm
AHMAD MASOOD / REUTERS - Archivo
Publicado 04/11/2018 17:59:26CET

KANDAHAR, 4 Nov. (Reuters/EP) -

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ha designado un equipo especial para visitar Uruzgan y resolver el problema de la inseguridad en la provincia, especialmente en el distrito de Khas Uruzgan, donde los enfrentamientos entre la minoría hazara y los talibán amenazan con hacer estallar un conflicto étnico entre este pequeño grupo y los pastún a los que pertenecen los insurgentes, en su mayoría.

La población afgana teme el inicio de una nueva fase de la guerra después de una semana de enfrentamientos entre los talibán y combatientes leales a un comandante de la minoría. Los enfrentamientos en la provincia de Uruzgan, donde han muerto al menos 21 personas en los últimos siete días, han puesto de relieve la amenaza en la que viven los hazara, objeto de ataques de la sección afgana de Estado Islámico, y que podrían verse abocados a combatir dada la indiferencia de la que son objeto por las autoridades.

Los talibán, musulmanes suníes en su mayoría, no habían atacado abiertamente a los hazara hasta ahora, en lo que podía degenerar en un conflicto étnico.

"La lucha es muy intensa y ahora se está convirtiendo en un problema de violencia étnica entre hazaras y pastunes", ha avisado Amir Mohammad Barekzai, jefe del consejo provincial. "El Gobierno debe arreglar una tregua entre ellos o habrá una masacre".

La violencia sectaria había sido relativamente poco común hasta hace pocos años en Afganistán, pero los atentados suicidas con bombas en las mezquitas y centros culturales chiíes a manos Estado Islámico, así como los ataques a los hazaras que viajan en las carreteras provinciales, han alimentado la ira de esta minoría.

IMPUESTOS

La reciente violencia comenzó cuando los combatientes talibán atacaron un grupo remoto de aldeas de Hazara en la provincia de Uruzgan luego de que se negaron a pagar impuestos a los insurgentes, según los funcionarios provinciales.

Los talibán normalmente recaudan impuestos de los residentes locales en las áreas bajo su control para financiar su insurgencia, pero los hazara se han negado en redondo, de ahí los combates.

Emerge la figura del comandante hazarí Abdul Hakim Shujaee, antiguo oficial de la Policía Local Afgana (financiada por Estados Unidos) y acusado de graves abusos contra los derechos humanos. Shujaee, sobre el que pesa una orden de arresto pero sigue libre por sus amplias conexiones con figuras políticas de Kabul, es ahora el líder de cientos de combatientes de hazara.

Sus fuerzas se están concentrando en la volátil provincia, atrapada entre los bastiones de Kandahar y Helmand y la provincia hazarí de Daikondi, donde conviven ambas etnias en permanente tensión.

Asadulá Sayed, el gobernador de Uruzgan, ha confirmado que la lucha estalló entre dos grupos armados en tres aldeas del distrito de Khas Uruzgan la semana pasada y que se han desplegado fuerzas gubernamentales para poner fin al conflicto.

Aunque la cifra oficial de fallecidos es 21, fuentes de seguridad la elevan a 43. Muchas más personas han resultado heridas y unas 300 familias han huído del área.

AYUDA DEL GOBIERNO

El ministerio del Interior ha asegurado en las últimas horas que los choques ya están bajo control después de una operación en la provincia. Pero hay discrepancias sobre las partes en conflicto. El Gobierno cree que los enfrentamientos son únicamente contra los talibán, pero activistas políticos temen que la violencia está alcanzando a los grupos étnicos en general.

"Tenemos por un lado a un presidente que califica estos enfrentamientos de combates contra los talibán y, por otro, senadores locales que aseguran que se trata de ataques étnicos generalizados", ha lamentado a Tolo News el activista Asif Ashna.

"Esto demuestra que los problemas de Uruzgan se han convertido en un juego político antes de las elecciones presidenciales", ha lamentado.