Actualizado 11/09/2020 0:53:44 +00:00 CET

El Gobierno de Afganistán y los talibán iniciarán el sábado en Doha sus conversaciones de paz

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani
El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani - Britta Pedersen/dpa-Zentralbild/ - Archivo

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Las conversaciones de paz entre el Gobierno de Afganistán y los talibán arrancarán este sábado en la capital de Qatar, Doha, según han confirmado este jueves de forma oficial todas las partes implicadas en el proceso.

El Ministerio de Exteriores qatarí ha indicado en un comunicado que "estas conversaciones directas entre distintos espectros del pueblo afgano son un paso serio e importante para lograr una paz sostenible en Afganistán, especialmente después de que Estados Unidos y los talibán firmaran el acuerdo de paz" el 29 de febrero, según ha informado el diario 'Qatar Tribune'.

Poco después, la Presidencia afgana ha confirmado que "se han llevado a cabo las acciones necesarias y la delegación negociadora del Gobierno está preparada para viajar a Doha (...) para iniciar las conversaciones de paz con los talibán".

Así, ha detallado a través de su cuenta oficial en la red social Twitter que la delegación viajará mañana a Doha y ha agregado que el presidente, Ashraf Ghani, "desea éxito" a los integrantes de la misma "en su misión de lograr una paz sostenible y estabilidad para el país, una aspiración desde hace mucho del pueblo de Afganistán".

Por su parte, los talibán han declarado a través de un comunicado publicado por el portavoz de la oficina política del grupo en Qatar, Mohamad Naim Uardak, su "disposición" a participar el 12 de septiembre en la ceremonia de inauguración de las negociaciones.

"El Emirato Islámico pretende hacer avanzar el proceso de negociación de forma apropiada y lograr una paz exhaustiva y un sistema islámico puro en el marco de nuestros valores islámicos y los elevados intereses nacionales", han remachado.

El anuncio ha llegado inmediatamente después de que los insurgentes afirmaran a través de Twitter que los últimos seis insurgentes cuya liberación reclamaban habían llegado a Doha, tal y como ha recogido la cadena de televisión afgana Tolo TV.

A primera hora del día, el Gobierno de Afganistán había acusado a los talibán de intentar postergar el inicio de las conversaciones de paz, después de que los insurgentes aseguraran que Kabul no había completado el proceso de liberación de presos que fijó como requisito para comenzar los contactos, en referencia a estas seis personas.

Asimismo, el portavoz de la Presidencia afgana, Sediq Sediqqi, dijo que "los talibán están perdiendo tiempo" y sostuvo que el hecho de que hayan remodelado su equipo negociador durante los últimos días "demuestra que aún no están preparados para las conversaciones".

Los talibán nombraron el domingo al maulavi Abdul Hakim como nuevo jefe de su delegación, de cara al inicio de conversaciones de paz con el Gobierno de Afganistán. Fuentes cercanas a los talibán dijeron que el nuevo líder tendrá plena autoridad en la negociación. Abdul Hakim fue ayudante cercano al anterior líder talibán, el mulá Ajtar Mansur.

EEUU APLAUDE EL ANUNCIO

El Gobierno de Estados Unidos ha sido el primero en reaccionar al anuncio sobre el inicio de las conversaciones, que ha descrito como "una oportunidad histórica para que Afganistán ponga fin a cuatro décadas de guerra y derramamiento de sangre".

El secretario de Estado estadounidense ha señalado en un comunicado que "el pueblo de Afganistán ha cargado con el peso de la guerra desde hace demasiado" y "ansía la paz". "Sólo a través de un proceso político propiedad y liderado por afganos, uno que respete las visiones de todas las comunidades afganas, incluidas las mujeres y las minorías étnicas y religiosas, podrán lograr las partes una paz duradera", ha defendido.

Por ello, ha manifestado que "esta oportunidad no debe sacrificarse", antes de destacar que "los inmensos sacrificios e inversiones de Estados Unidos, sus socios y el pueblo de Afganistán han hecho posible este momento".

"Pido a los negociadores que demuestren el pragmatismo, contención y flexibilidad que este proceso necesitará para ser exitoso. El pueblo de Afganistán y la comunidad internacional estarán mirando de cerca. Estados Unidos está preparado para dar el apoyo que se solicite", ha argüido.

Por último, Pompeo ha hecho hincapié en que "Estados Unidos recuerda el compromiso del Gobierno afgano y los talibán de que los terroristas no usarán nunca más territorio afgano para amenazar a Estados Unidos o sus aliados". "Ahora es el momento para la paz en Afganistán", ha remachado.

Poco después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en declaraciones concedidas a la prensa que el propio Pompeo se desplazará a Doha en "un viaje histórico" para estar presente en las conversaciones.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha saludado el comienzo de las negociaciones. "Todas las partes deben aprovechar esta oportunidad histórica y desarrollar los avances logrados con tan enormes sacrificios", ha señalado a través de su cuenta en la red social Twitter, donde ha reiterado el "compromiso" de la OTAN "con la seguridad a largo plazo" en Afganistán.

OBSTÁCULOS EN EL PROCESO

El inicio de las conversaciones de paz directas --Kabul no participó en las que derivaron en el histórico pacto firmado el 29 de febrero por Washington y los insurgentes-- llegarán tras varios meses plagados de obstáculos, el principal de los cuales ha sido el proceso de liberación de presos.

Los talibán presentaron a Estados Unidos al firmar su pacto una lista con los nombres de 5.000 de sus miembros encarcelados y exigió su excarcelación a cambio de liberar a mil miembros de las fuerzas de seguridad como paso previo para los contactos directos.

Sin embargo, Kabul expresó su rechazo a parte de los nombres de la lista y argumentó que no se había comprometido a las liberaciones al no participar en el proceso, si bien finalmente ha procedido a las excarcelaciones, no sin polémica en el seno del país y con los insurgentes.

En este sentido, Ghani llegó a convocar una asamblea consultiva para decidir el destino de un grupo de 400 presos --los últimos que quedaban por liberar-- argumentando que no tenía competencias para excarcelarles debido a la gravedad de sus crímenes.

Asimismo, desde el acuerdo de febrero, el país se vio sumergido de nuevo en una espiral de violencia, con la reanudación de los ataques de los talibán contra las fuerzas de seguridad y civiles afganos, mientras los insurgentes acusan al Ejército de Afganistán de seguir atacando sus posiciones.

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