El Gobierno de Hadi asegura que el principal problema de Yemen es Salé

Actualizado 01/04/2015 19:42:00 CET
Mujeres Sostienen Un Retrato De Salé
Foto: REUTERS

RIAD, 1 Abr. (Reuters/EP) -

   El ministro de Exteriores de Yemen, Reyad Yassin Abdulá, ha asegurado que el principal problema del país árabe es el ex presidente Alí Abdulá Salé, no los huthis, a pesar de que son los rebeldes chiíes quienes han expulsado al Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi a Arabia Saudí.

   "Nuestro principal problema no son los huthis, ellos son pocos y solo tienen armas ligeras", ha dicho Abdulá en una entrevista concedida este miércoles a Reuters en la que ha señalado a Salé y sus partidarios por ser los que están mejor entrenados y equipados.

   El jefe de la diplomacia yemení ha explicado que, por ejemplo, los logros de los huthis en Adén --el principal bastión del Gobierno de Hadi--, se deben a la ayuda desde dentro por parte de las fuerzas de Salé, entre las que ha mencionado a la Guardia Republicana.

   Por ello, Abdulá se ha mostrado seguro de que "si Salé deja de luchar junto a los huthis, éstos empezaran a retroceder". De hecho, se ha especulado con que Arabia Saudi, que lidera la coalición internacional contra los rebeldes chiíes, apunta a este objetivo.

   Sin embargo, Mohamed al Bujaiti, miembro de la cúpula huthi, ha alertado, también en declaraciones a la agencia de noticias británica, que si Salé opta por dar la espalda al grupo tribal, "acabarán" con el ex presidente.

   Interrogado sobre la solución política, Abdulá ha aclarado que Salé tendrá que estar excluido de cualquier salida al conflicto armado. "El ex presidente y su familia no pueden tener ningún papel. Debe ser su final después de todo lo que ha hecho a nuestro pueblo", ha argumentado.

   En cambio, el ministro de Exteriores se ha mostrado más benévolo con los huthis, dejando la puerta abierta a que puedan participar en un eventual diálogo nacional, siempre y cuando se hayan replegado hacia la provincia de Saada, su feudo tradicional.

CRISIS YEMENÍ

   Arabia Saudí ha asumido el liderazgo de la 'Operación Tormenta Definitiva', con la que, junto a una decena de países árabes, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Kuwait, Egipto y Marruecos, intenta "repeler a las milicias huthis, Al Qaeda y el Estado Islámico" en Yemen.

   Las monarquías del Golfo Pérsico temen que la influencia de Irán en la región se extienda con el ascenso de los huthis al poder, en medio de la inestabilidad generada por el conflicto iraquí y la guerra civil en Siria.

   El presidente yemení había apelado directamente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en una carta enviada esta semana, para que autorizara una intervención militar para frenar "la agresión de los huthis" contra su Gobierno.

   La crisis política en Yemen, fruto de las disputas intestinas no resueltas con la caída del Gobierno de Salé, en 2011, se agravó el pasado mes de septiembre con la irrupción en Saná de los rebeldes chiíes.

   Los huthis, que históricamente han reivindicado mayor autonomía para el norte de Yemen, llevaron a Hadi y su Gobierno a dimitir en bloque el pasado mes de enero, evidenciando así la pugna por el control de un país al borde de la guerra civil.

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