El Gobierno y los huthis acuerdan reabrir el aeropuerto de Saná pero solo para vuelos domésticos

Aeropuerto de Saná
REUTERS / MOHAMED AL-SAYAGHI - Archivo
Publicado 12/12/2018 16:02:37CET

RIMBO (SUECIA), 12 Dic. (Reuters/EP) -

El Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi y huthis han acordado este miércoles, en el marco del diálogo de paz sobre Yemen que se desarrolla en Suecia, reabrir el aeropuerto de la capital, Saná, bajo control de los rebeldes huthis, pero solo para vuelos domésticos, según fuentes cercanas a las negociaciones.

Las partes en conflicto han pactado que los vuelos internacionales tendrán que hacer escala en un aeropuerto controlado por el Gobierno yemení --se barajan los de Adén o Sayun-- para someterse a una inspección en profundidad antes de seguir su camino hacia Saná.

El aeropuerto de Saná era el principal del país antes de que estallara la guerra civil, en 2015, y recibía vuelos domésticos e internacionales. Ahora está en manos de los huthis, pero su acceso está restringido por la coalición regional que apoya al Gobierno, ya que controla el espacio aéreo.

Este acuerdo ya surgió en el arranque de las conversaciones de Rimbo, la semana pasada, aunque entonces los huthis rechazaron la propuesta, precisamente, por temor a que la reapertura del aeropuerto de Saná pasara por someter todos los vuelos a registros.

La puesta en marcha del aeródromo capitalino es uno de los pasos que el enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, considera fundamental para reconstruir la confianza de las partes antes de avanzar hacia la firma de un diálogo de paz.

El diplomático británico pretende también que pacten una tregua en Hodeida, el principal puerto de Yemen, a orillas del mar Rojo, por donde entra el grueso de las mercancías y de la ayuda humanitaria y que está bajo la ofensiva de la coalición liderada por Arabia Saudí.

En esta semana, las partes han accedido a llevar a cabo un canje de prisioneros. El Gobierno y los huthis intercambiaron el martes listas con 15.000 nombres.

La guerra ha sumido al que ya era el país más pobre del Golfo en la peor crisis humanitaria del mundo. Según la ONU, unas 16.000 personas han muerto y el 80 por ciento de la población depende de la ayuda para sobrevivir.