El Gobierno de Sudán del Sur pide al resto de grupos opositores y rebeldes que firmen el acuerdo sobre gobernanza

Salva Kiir
TIKSA NEGERI/REUTERS - Archivo
Publicado 30/07/2018 17:07:17CET

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Sudán del Sur ha reclamado este lunes a la Alianza de Oposición que firme el acuerdo sobre gobernanza, menos de una semana después de que el Ejecutivo y el principal líder rebelde, Riek Machar, lograran un principio de acuerdo sobre este importante punto para el proceso de paz.

El principio acuerdo, alcanzado en la capital de Sudán, Jartum, no contó con el apoyo de otros grupos rebeldes y opositores, entre ellos los de Antiguos Detenidos y los liderados por Thomas Cirillo, Lam Akol, Changson Chang y Joseph Bakasoro.

Estas partes citaron desacuerdos en torno a la formación de la Comisión Independiente sobre Fronteras --para la división territorial--, el calendario para el referéndum, la gestión de fondos y el reparto de cargos entre las facciones opositoras.

El ministro de Información y portavoz del Ejecutivo, Michael Makuei, manifestó la semana pasada que "se continuará sin ellos si no se unen". "El camino hacia adelante es que apliquemos el acuerdo en letra y espíritu", agregó.

Asimismo, recalcó que son el Gobierno y el grupo que lidera Machar "los que están luchando" y "si ambos han firmado el acuerdo, la guerra ha finalizado de forma definitiva".

Así, este lunes ha reiterado que "no se les puede forzar a firmar el acuerdo contra su voluntad", antes de agregar que "el hecho de que no lo hayan firmado no evitará que sea aplicado".

Sin embargo, ha recalcado que el Gobierno "sigue pidiendo que lo firmen para que sean parte del proceso", tal y como ha recogido la emisora local Eye Radio. "Existe la posibilidad de que algunos firmen, y esperamos que lo hagan. Estamos esperándoles para firmar ese documento", ha remachado.

El Gobierno y el principal grupo rebelde firmaron miércoles un principio de acuerdo sobre gobernanza y reparto de poder durante un acto en la capital de Sudán, Jartum, si bien otros grupos opuestos a Yuba se negaron a estampar su rúbrica en el documento.

El acto fue llevado a cabo con la presencia del ministro de Exteriores de Sudán, Al Dirdiri Mohamed Ahmed, y representantes de la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo de África Oriental (IGAD) como testigos.

El acuerdo contempla un total de cinco vicepresidencias que serán repartidas entre las partes y un Gobierno integrado por 35 ministerios --de los cuales 20 serán ocupados por miembros del Gobierno, nueve por miembro del grupo de Machar, y seis por miembros de otras formaciones opositoras--.

Tras ello, Agok Makur Agok, miembro del comité político del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-En Oposición (SPML-IO) de Machar, destacó que con el acuerdo "se ha cerrado una de las áreas más importantes, que generó muchas discusiones".

EL PRINCIPIO DE ACUERDO

El presidente sursudanés, Salva Kiir, y Machar alcanzaron un principio de acuerdo el 7 de julio, si bien al día siguiente el SPML-IO lo rechazó, lo que fue criticado posteriormente por el Ejecutivo.

El anuncio fue realizado al hilo de un importante acuerdo entre ambas partes en materia de seguridad. Los acuerdos de seguridad son complejos y comprenden cuatro ámbitos: la determinación de las áreas desmilitarizadas; las modalidades de acantonamiento de las tropas; el calendario para la unificación de fuerzas y el número de representantes de las partes en el Comité Conjunto de Seguridad para la Transición.

Los rebeldes, sin embargo, rechazaron algunos elementos del acuerdo y ambas partes se acusaron mutuamente de violar la tregua, intercambiando la culpa por los ataques que han matado a 18 civiles. Pese a ello, los contactos continuaron y derivaron en el acuerdo firmado en Jartum.

Sudán del Sur vive sumido en una guerra civil desde diciembre de 2013 que enfrenta a los partidarios de Kiir, de etnia dinka, con las fuerzas leales a Machar, de etnia nuer. Otros grupos rebeldes --con distintos grados de relación con el SPML-IO-- operan en el país.

Naciones Unidas ha alertado en varias ocasiones de la posibilidad de un genocidio en el país, debido al cariz étnico que parece estar tomando el conflicto.

Los combates en Sudán del Sur han desarraigado alrededor de una cuarta parte de sus 12 millones de habitantes, han destruido la producción de petróleo y han arruinado una economía ya de por sí muy empobrecida.