Actualizado 11/04/2007 01:26 CET

Grecia.- Ingenieros griegos que inspeccionan el crucero hundido se muestran esperanzados de evitar un desastre natural

SANTORINI (GRECIA), 10 Abr. (EP/AP) -

Ingenieros griegos, que han estado trabajando para recuperar las decenas de toneladas de combustible derramado frente a la isla griega de Santorini tras el hundimiento del crucero Sea Diamond, se mostraron hoy esperanzados de poder impedir un importante desastre medioambiental, mientras que un portavoz de Greenpeace advirtió de la necesidad de acelerar dichas operaciones de limpieza.

Por su parte, el ingeniero experto en Medio Ambiente Vassilis Mamaloukas admitió que a pesar de que la amenaza de un desastre medioambiente permanece presente, aseguró que el derrame ha sido en gran medida contenido.

"Todavía tenemos que tener cuidado. Si el tiempo cambia tendremos que reevaluar toda la operación", incidió Mamaloukas, quien participó también en la operación de limpieza en Líbano, después de que ataques aéreos israelíes provocaran la fuga masiva de combustible de una central eléctrica el pasado verano.

"No espero que se produzca un derrame crucial desde la nave, así que desde ese punto de vista todavía me mantengo razonablemente optimista", explicó, incidiendo en que una superficie marina de entre 4 y 5 kilómetros de distancia a las costas resultó afectada, aunque el derrame no ha perjudicado a las famosas playas de arena negra de la isla. El ministro de la Marina Mercante, Manolis Kefaloyiannis, confirmó que el derrame de fuel "está bajo control", mientras que su portavoz, Andreas Theofilou, aseguró que "no hay manera" de que el derrame se extienda, después de que ya se hayan retirado del mar cerca de 50 toneladas de diesel.

Uno de los directores de campaña de Greenpeace para la preservación de los océanos, Phil Kline, aseguró que, en estos casos con vertidos tóxicos al mar, las operaciones de limpieza deben realizarse de forma "imperante e inmediata". "Las consecuencias medioambientales sólo se exacerban con el tiempo", añadió, sobre todo porque "cuanto más tiempo esté el combustible en el agua, tiende a emulsionar y luego rehundirse", dificultando su extracción. Por otra parte, un submarino robotizado examinó hoy el buque, en su parte hundida, sin encontrar rastro del francés Jean-Christophe Allain, de 45 años, y su hija Maud, de 16, los únicos turistas desaparecidos en el incidente, ni tampoco la caja negra del navío.

Las autoridades griegas han abierto una investigación para conocer las causas del hundimiento del buque después de que varios miembros de la tripulación fueran acusados de falta de celeridad en su actuación. En este sentido, Kefaloyiannis rechazó tales acusaciones y atribuyó el accidente a un "error humano", después de que el crucero chocara contra un arrecife.