MOGADISCIO, 20 Dic. (Reuters/EP) -
Un grupo de diputados somalíes ha indicado este miércoles que quieren cesar al presidente del país en medio de la creciente crisis política que podría poner al Gobierno en vías de chocar violentamente con uno de los mayores y más poderosos clanes de Somalia.
La crisis política amenaza con poner en peligro los frágiles logros contra el grupo islamista Al Shabaab y podría hacer descarrilar al Gobierno del presidente Mohamed Abdullahi, popularmente conocido como 'Farmajo' y que asumió el poder hace unos meses.
El Parlamento somalí interrumpió sus sesiones la semana pasada hasta finales de febrero, pero algunos diputados quieren que vuelva a reunirse de emergencia, según ha explicado a Reuters Mahad Salad. "Un total de 96 diputados han pedido al presidente (de la Cámara) que reanude la sesión para que se ponga en marcha el 'impeachment' contra el presidente", ha explicado.
Según este diputado, "el presidente está acusado de violar la Constitución, traición, destrucción de los estados federales y más cosas". La carta en la que se pide reanudar la sesión aún no ha sido entregada al presidente del Parlamento. Para que el cese del presidente prospere, deben votar a favor dos tercios de los 275 diputados.
La moción se produce tras la mortal redada el domingo a la residencia de un dirigente opositor, Abdirahman Abdishakur Warsame, quien se enfrentó con Farmajo en las presidenciales. Agentes de seguridad somalíes llegaron a su casa hacia media noche y mantuvieron un tiroteo con sus guardaespaldas en el que murieron cinco de estos.
El ministro de Seguridad dijo que Warsame se resistió a ser detenido y que será acusado de traición. Warsame compareció el martes ante un tribunal pero no se ha mostrado ninguna orden de su arresto, según un testigo. La vista judicial prevista para este miércoles ha sido aplazada hasta el jueves.
Warsame procede del clan Habar Gidir, que se extiende por el centro-sur de Somalia. Aunque tanto sus partidarios como el Gobierno subrayan que su detención es política, más que una cuestión de clanes, contribuirá a enrarecer las relaciones entre ambas partes.
Si desencadena enfrentamientos podría dividir a las fuerzas de seguridad somalíes, que están compuestas principalmente por milicias sustentadas en clanes. En septiembre, un enfrentamiento entre la Policía, la Inteligencia y el Ejército dejó nueve muertos en el distrito de Habar Gidir de Mogadiscio.
"Es una situación en la que el Gobierno sale perdiendo. Si sigue adelante, se enfrenta a una hora de la verdad con los Habar Gidir, que son poderosos, ricos y están bien armados y aportan muchas unidades al Ejército", ha indicado un analista de seguridad sobre Somalia. "Si dan marcha atrás, parecen débiles. Es muy difícil ver cómo la Administración puede sobrevivir a esta crisis", ha añadido.
El pasado agosto, un ataque conjunto americano-somalí en la localidad de Bariire mató a diez miembros del clan Habar Gidir. El Ejército estadounidense dijo que eran milicianos islamistas pero ancianos del clan aseguraron que eran civiles.
En mayo, un soldado mató por accidente al ministro de Obras Pública en un caso de error de identidad. Miembro del clan Habar Gidir, el soldado fue condenado a muerte, lo que enfureció a los miembros de su clan, que sentían que se debía aceptar el llamado 'dinero de sangre'.