Guatemala.- Recuperan los cuerpos de 98 víctimas de un alud de tierra que provocó el huracán Stan en octubre de 2005

Actualizado 29/01/2007 23:19:01 CET

CIUDAD DE GUATEMALA, 29 Ene. (EP/AP) -

Antropólogos forenses recuperaron hoy 98 cuerpos que quedaron sepultados bajo un alud en la localidad de Panabaj, una aldea a 100 kilómetros al oeste de Ciudad de Guatemala, por el huracán Stan, que pasó por ese país centroamericano en octubre de 2005. Los supervivientes de aquel huracán aún están alojados en viviendas provisionales de madera, planchas de cinc y lonas.

"Por las entrevistas que hemos hecho entre los sobrevivientes creemos que hay por lo menos 50 cuerpos más enterrados en el área y tenemos previsto seguir excavando hasta finales de marzo", dijo a AP el subdirector ejecutivo de la Fundación de Antropología Forense, José Suasnáva.

El equipo de forenses trabaja en un punto del deslizamiento que destruyó un área de 27.000 metros cuadrados, el equivalente a unos seis campos de fútbol.

Las bandas periféricas del huracán Stan afectaron el país con fuertes y continuas lluvias en octubre de 2005 y dejó más de 650 muertos confirmados, de los que el mayor número se concentró en esta pequeña aldea poblada por mayas tzutujiles.

En noviembre, después de que fueran rescatados 96 cuerpos del área en los días posteriores a la tragedia y los equipos de socorro descartaran que hubiera posibilidad de encontrar algún sobreviviente, el presidente guatemalteco, Oscar Berger, dijo que ese terreno arrasado por la avalancha sería declarado un "camposanto comunitario".

La población "nos dijo que no quería eso, que necesitaban recuperar los cuerpos", comentó Suasnávar.

"Yo venía y hacía altares por acá, pero no sabía donde estaban mis parientes. Ahora ya me quedé tranquila, ya los voy a poder enterrar", dijo María Tiney Xicay. Perdió a su hermana, cuñado y cuatro sobrinos.

Los cadáveres estaban aún envueltos en sus sábanas y, por la forma que fueron hallados, podría pensarse que el alud los sorprendió durmiendo.

Muchos de los cuerpos, sobre todo los que encontraron hace dos meses cuando comenzaron las excavaciones y que estaban bajo más metros de tierra, fueron hallados en un casi perfecto estado de conservación. "A algunos los encontramos todavía en sus camas", dijo Suasnávar.

Después de 15 meses de la tragedia, los familiares acudieron al entierro masivo que se hizo el sábado para 35 de los cuerpos que se recuperaron más recientemente. De acuerdo con los antropólogos, el duelo interrumpido por la ausencia del cadáver se reanuda al momento de recibir el cuerpo.

Los técnicos de la Fundación de Antropología Forense se han vuelto expertos para exhumar cuerpos a lo largo de más de 10 años de buscar víctimas de la guerra civil que dejó más de 200.000 muertos entre 1960 y 1996. Aunque normalmente sus herramientas son picos, palas y brochas muy pequeñas, en este caso usan unas excavadoras mecánicas y camiones de volteo para remover toneladas de tierra en el área del deslave.

Panabaj era uno de los barrios marginales de la localidad turística de Santiago Atitlán, a unos 100 kilómetros al oeste de la capital. Del total de familias que vivían allí, 320 lo perdieron todo y fue preciso trasladarlos a un terreno cercano que fue donado por la parroquia local.

Tal como en noviembre de 2005 cuando llegaron a ese sitio las familias viven en 290 casas hechas con una estructura de madera, forrada con lona vinílica y techo de cinc. Hace pocos días el Gobierno envió planchas de madera aglomerada para ayudarles a protegerse del frío.

A cien metros de ese asentamiento humano donde los niños juegan en las calles de tierra, hay 90 casas de cemento que el Gobierno comenzó a construir pero que abandonó después de que una institución del Estado determinara que, al igual que Panabaj, el nuevo emplazamiento es un área de alto riesgo de corrimientos de tierra.

"Yo tengo vergüenza de cambiar mi pantalón delante de mis hijas por eso me vine a las casas de cemento", explicó Francisco Ixbalán, el jefe de quienes decidieron invadir las casas nuevas al referirse a las condiciones de hacinamiento en que se viven en las viviendas de lona y lámina.

El director del programa de reconstrucción, Eduardo Aguirre, ha pedido paciencia a los habitantes del lugar e informó a la AP que en mayo o junio estarán construidas las primeras 250 viviendas en un lugar seguro donde será trasladado el primer grupo de un total de 890 familias que fueron afectadas por la tormenta en 2005.