MADRID, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Líbano, Michel Aoun, ha nombrado este jueves al exministro de Educación Hasán Diab como nuevo primer ministro y le ha concedido el mandato para formar gobierno, en medio de la crisis política en la que está sumido el país.
Diab ha sido convocado al Palacio de Baabda tras imponerse en la votación parlamentaria con 69 votos, frente a los trece de Nauaf Salam y el que ha recabado Halima Kaakur. Otros 42 parlamentarios han votado en blanco.
"Como resultado de estas consultas, el presidente Aoun pide a Hasán Diab que forme el nuevo gobierno", ha señalado el portavoz de la Presidencia, Antoine Chucair, según ha informado la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.
Tras la reunión, Diab se ha mostrado agradecido por el nombramiento y ha recalcado que trabajará para formar un Ejecutivo "lo antes posible", para lo que contactará con las fuerzas políticas y los manifestantes.
"Como independiente, creo que el levantamiento (popular) ha corregido el curso de la vida política libanesa y siento que me representa y que los libaneses no permitirán una vuelta a la era previa al 17 de octubre --cuando se iniciaron las protestas--", ha dicho.
Asimismo, ha sostenido que "todo el mundo" estará representado en el gobierno, dando prioridad a las figuras tecnócratas, tal y como ha recogido el portal local de noticias Naharnet.
En este sentido, el nuevo primer ministro libanés ha desvelado que ha pedido a Aoun que inicie el sábado las consultas políticas para intentar lograr un acuerdo.
"Esperamos formar un gobierno que haga frente a las preocupaciones de los libaneses y lleve al país a una etapa de estabilidad", ha señalado, antes de incidir en que "esta fase es sensible y requiere esfuerzos".
"Necesitamos unidad nacional para fortalecer el país y dar un ímpetu a la operación de rescate y restaurar la confianza de los libaneses en su patria", ha argumentado, según la agencia NNA.
Por otra parte, ha indicado que el respeto a las libertades públicas es "una válvula de seguridad" y que "la estabilidad política es una absoluta necesidad". "Hoy estamos trabajando, no hablando", ha remachado.
PROTESTAS TRAS EL NOMBRAMIENTO
Inmediatamente después del anuncio se han sucedido las críticas contra Diab en las redes sociales y se han registrado nuevas protestas en diversos puntos del país, también frente a la vivienda de Diab en la capital, Beirut.
De hecho, el nuevo primer ministro ha defendido que "los que se oponen a su nombramiento y están presentes en las calles tienen derecho a expresar su opinión", al tiempo que ha indicado que su gobierno "no será uno de confrontación".
Los participantes en las protestas han exigido desde el inicio de las movilizaciones la formación de un gobierno de tecnócratas, por lo que la elección de un exministro para el cargo de primer ministro ha sido recibida con malestar generalizado.
Los manifestantes han bloqueado además carreteras en Taalabaya y Al Marj, en el valle de la Bekaa (este), mientras que otros han empezado a concentrarse en Trípoli (norte) y la capital.
Diab ha emergido como posible candidato a primer ministro a última hora, después de que el primer ministro saliente, Saad Hariri, retirara el miércoles su candidatura para un cargo que, de acuerdo con el sistema político libanés, debe ser ejercido por un político suní.
El bloque parlamentario del partido Al Mustaqbal, al que pertenece Hariri, ha optado por no respaldar a nadie en la votación, lo que hace prever dificultades de cara a la estabilidad del gobierno que pudiera surgir en las próximas semanas.
"Son muy conscientes de que hemos pedido la formación de un gobierno tecnócrata, así que nuestro bloque no nominará a nadie para el cargo", ha dicho el parlamentario Samir al Yisr en nombre de Al Mustaqbal.
Por contra, el bloque Lealtad a la Resistencia, en el que participa el partido-milicia chií Hezbolá, ha apoyado a Diab, mientras que el bloque Asamblea Democrática del líder druso, Ualid Yumblat, ha apoyado a Salam.
LAS CONSULTAS PARLAMENTARIAS
Las consultas parlamentarias vinculantes para el nombramiento del nuevo primer ministro habían sido aplazadas en dos ocasiones previamente debido a las diferencias en torno a la integración de tecnócratas en el nuevo Ejecutivo.
Tras su anuncio del miércoles confirmando que no sería candidato, Hariri no se pronunció a favor de ningún otro candidato, a pesar de las demandas por parte de varias formaciones a que, en caso de no volver a aceptar el cargo, apoyara a un sucesor para garantizar la estabilidad política.
Hariri, que dimitió en octubre, permanecía en funciones a la espera de que Aoun designara un sustituto para solucionar la parálisis reinante en Líbano, cuya economía atraviesa su peor momento desde el final de la guerra civil en 1990.
El ahora ex primer ministro había dicho en varias ocasiones que sólo aceptaría seguir en el cargo en caso de que se forme un gobierno tecnócrata, lo que ha encontrado oposición por parte del Movimiento Patriótico Libre (FMP) de Aoun y de Hezbolá.
El líder del FMP y ministro de Exteriores, Yebran Basil, afirmó la semana pasada que no formaría parte de un Ejecutivo así y resaltó que, si ha de ser totalmente tecnócrata, no debería estar encabezado por Hariri. Por su parte, Hezbolá ha apostado por un gobierno "tecno-político".
En este sentido, el líder de Hezbolá, Hasán Nasralá, volvió a proponer el viernes un gobierno de "asociación" integrado por todos los partidos, incluido el FMP y liderado por Hariri o por una persona de su elección.
Las protestas en Líbano arrancaron a principios de octubre después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas, pero el descontento se arrastraba desde julio, cuando el Parlamento aprobó un presupuesto de austeridad para hacer frente al déficit.