Actualizado 20/12/2021 07:38 CET

HRW insta a Japón a poner fin a los entrenamientos a soldados de Birmania

Imagen de archivo de militares del Ejército de Japón
Imagen de archivo de militares del Ejército de Japón - AKIO KON - POOL/GETTY IMAGES

MADRID, 20 Dic. (EUROPA PRESS) -

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha instado a las autoridades japonesas a que corten lazos con el Ejército de Birmania, conocido como Tatmadaw, y concluyan los entrenamientos militares a soldados birmanos.

"Es alucinante que Japón esté proporcionando entrenamiento militar a los cadetes de Birmania al mismo tiempo que sus fuerzas armadas están cometiendo crímenes de lesa humanidad contra el pueblo de Birmania", ha denunciado el oficial de programas de HRW para Asia, Teppei Kasai.

Es por esto que Kassai ha exigido a las autoridades de Tokio que suspendan "inmediatamente" el programa militar, así como cualquier otro vínculo con las Fuerzas Armadas birmanas, recoge la ONG en un comunicado.

Hasta hace apenas diez días, la Academia de Defensa Nacional de Japón aún albergaba ocho cadetes birmanos, según apuntó un funcionario del Ministerio de Defensa, a los que se les instruía en base a un plan de estudios de entrenamiento académico y militar, que incluye formación en combate y armamento.

Asimismo, Masahiro Kawasaki, otro empleado del Ministerio, ha afirmado que este programa se comenzó a llevar a cabo en el año 2015 en virtud del artículo 100 de la Ley de las Fuerzas de Autodefensa, que permite la formación y educación de extranjeros en materia de Defensa.

El golpe de Estado del mes de febrero en Birmania ha conllevado el arresto de líderes civiles del Gobierno nacional y estatal, así como un "estado de emergencia" anunciado para un año. Desde entonces, las fuerzas policiales y militares de la Junta han acabado con la vida de en torno a 1.300 personas y han detenido a más de 10.000, detalla HRW.

Desde la Junta, además, se ha condenado a cientos de birmanos a penas de prisión y sentenciado a muerte a 75 personas , incluidos dos menores, según la Asociación de Asistencia a Presos Políticos. Además, la organización humanitaria ha denunciado que apenas dos años después de la puesta en marcha del proyecto de colaboración entre Japón y Birmania, el Tatmadaw llevó a cabo "atrocidades masivas" contra la etnia rohingya, obligando a huir a más de 740.000 personas.

Bien es cierto que desde Tokio se ha abogado por el fin de la liberación de los funcionarios del Gobierno y el fin de la violencia iniciada tras el golpe de Estado, e incluso llegó a aprobar una resolución en el mes de junio en la que condenaba el golpe y exigía una "rápida restauración del sistema político democrático" en Birmania.

Previamente, en el mes de marzo, uno de los principales socios de Defensa de Japón, como es Australia, suspendió su cooperación militar con Birmania en base a la represión de los militares contra los manifestantes antigolpistas.

"Japón debería hacer lo mismo con Australia e inmediatamente cortar los lazos con el Ejército de Birmania (...) Japón no debería apoyar ni respaldar a las Fuerzas Armadas extremadamente abusivas de Birmania entrenando a soldados del Tatmadaw", ha zanjado Kasai.

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