HRW pide a Arabia Saudí mayor transparencia en su campaña anticorrupción

Mohamed Bin Salman
-/SPA/dpa
Publicado 18/02/2019 14:31:21CET

MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

Pese a la reciente conclusión formal de la campaña anticorrupción lanzada en noviembre de 2017 por Arabia Saudí, que se tradujo en arrestos masivos, las autoridades del reino siguen manteniendo entre rejas a destacados dirigentes "sin un claro estatus legal", ha advertido Human Rights Watch (HRW), que ha pedido más claridad al respecto.

Entre quienes permanecen en prisión preventiva figuran un hijo del difunto rey Abdulá, el príncipe Turki bin Abdulá; uno de los socios de este último, Faisal al Jarba; el príncipe Salman bin Abdulaziz bin Salman y su padre, el príncipe Abdulaziz bin Salman bin Mohamad; y el exministro de Fomento Adel al Fakieh. HRW ha pedido que aclaren los cargos que se le imputan o, de lo contrario, que sean liberados "inmediatamente".

El subdirector de la ONG para Oriente Próximo, Michael Page, ha asegurado que, aunque el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, "ha justificado los arrestos contra la corrupción como una terapia de choque para la economía saudí", lo "verdaderamente chocante" es que haya dirigentes "sin ninguna oportunidad de defenderse".

"Mantener a personas detenidas sin cargos y sin juicios durante 16 meses solo refuerza la realidad de que la campaña anticorrupción saudí ha tenido lugar completamente fuera del estado de Derecho", ha lamentado Page, en un comunicado con el que HRW ha vuelto a poner en duda la transparencia de una iniciativa que aún está por cerrar.

En este sentido, ha considerado que "el registro de ilegalidades del Gobierno de Mohamed bin Salman está claro". "En lugar de intentar atajar de buena fe una cuestión importante, las autoridades saudíes han despreciado el debido proceso al que tienen derecho todos los ciudadanos", ha apostillado el responsable de la ONG.

Arabia Saudí dio por concluida la campaña a finales de enero, en el marco de un mensaje en el que celebró la recuperación para las arcas públicas de activos valorados en 400.000 millones de riales (más de 94.000 millones de euros). La campaña tuvo como principal escenario un hotel de lujo de Riad que sirvió de centro de detención improvisado.