Actualizado 26/02/2021 15:59 CET

HRW pide justicia para veinte mujeres violadas por el Ejército camerunés

Camerún.- HRW acusa a las fuerzas de Camerún de violar los DDHH al matar a nueve civiles en una operación militar
Militares de Camerún durante unos ejercicios - DRACORIUS WHITE / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Un año después del ataque en Ebam, ningún militar ha sido acusado por su responsabilidad en el asalto

MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -

La ONG Human Rights Watch, especializada en el seguimiento de la situación de los Derechos Humanos en todo el mundo, ha pedido justicia para la veintena de mujeres violadas hace casi un año por militares del Ejército camerunés en la región de Suroeste, una de las mayores atrocidades perpetradas por los militares cameruneses en los últimos años, a juicio de la organización.

Las mujeres, cuatro de ellas discapacitadas, fueron agredidas sexualmente durante un asalto de los militares perpetrado el 1 de marzo en la localidad de Ebam, que además se saldó con la muerte de un hombre, 35 arrestos, palizas, saqueos y el incendio de una casa.

Según los testigos, esta operación fue concebida como una represalia para castigar a cualquier civil sospechoso de colaborar con grupos separatistas de la región. "Los violadores", relatan los testigos a HRW, "también dieron a entender que estaban cometiendo los abusos en parte como una forma de castigo por cualquier presunta filiación" con estos grupos.

El ataque no fue denunciado durante meses, debido en parte al estigma y el miedo a las represalias que disuaden a las supervivientes de violencia sexual. Además, y según estima la organización, el hecho de que las supervivientes se abstuvieran siquiera de comentar el asalto "da a entender que los incidentes de violencia sexual por parte de los militares son probablemente mucho más altos que los casos documentados".

ASALTO DE MADRUGADA

El ataque fue perpetrado por más de medio centenar de militares cameruneses y comenzó a las 3.00 de la madrugada, aproximadamente. Los soldados aparcaron sus vehículos en las inmediaciones y entraron en el poblado a pie en la localidad, situada en el departamento de Manyu, territorio de grupos separatistas aparecidos a raíz de un conflicto que estalló en 2016, primero en forma de protestas pacíficas por su supuesta marginación y por la imposición del francés desde el Gobierno central.

La contundente represión por parte de las fuerzas de seguridad a raíz de la proclamación unilateral de la independencia de Ambazonia --la entidad secesionista anglófona del suroeste de Camerún--, el 1 de octubre de 2017, llevó a la proliferación de estos grupos.

Una vez en el poblado, los militares irrumpieron en casi todas las setenta y cinco viviendas de la aldea, saquearon dinero y otros artículos y sacaron a rastras a los hombres. Algunos soldados reunieron a hombres en el centro de la aldea, mientras que otros agredieron sexualmente a las mujeres, principalmente en sus hogares.

El asalto duró tres horas, hasta la salida del Sol. Después, los militares se llevaron al menos a 36 hombres a una base militar en Besongabang, a unos ocho kilómetros de distancia, donde les golpearon de manera severa y repetida, en un acto que HRW califica de "tortura". Los detenidos permanecieron un día en la base antes de ser trasladados a la sede de la Gendarmería en Mamfe, la ciudad principal de Manyu.

Un médico que examinó en agosto a las supervivientes aseguró que las mujeres describieron síntomas consistentes con el estrés postraumático y la depresión: miedo, ansiedad, insomnio e incapacidad para completar las tareas diarias. Nunca pudieron recibir atención médica inmediatamente después del ataque después por una multitud de factores: problemas de desplazamiento, falta de instalaciones, coste de la atención médica y el mencionado estigma que pesa sobre las supervivientes.

"La violencia sexual y la tortura son crímenes atroces que los gobiernos tienen la obligación de investigar de manera inmediata, efectiva e independiente, y de llevar a los responsables ante la justicia", ha declarado la subdirectora de HRW para África, Ida Sawyer.

"Un año después, las supervivientes del ataque de Ebam están desesperadas, en busca de justicia e indemnizaciones, y viven con el inquietante conocimiento de que quienes abusaron de ellas caminan libres y sin consecuencias", lamenta.

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