Infancia atacada: Seis violaciones graves contra los niños en tiempos de guerra

Antiguos niños soldado desmovilizados en Sudán del Sur
UNICEF/ SEBASTIAN RICH 
Actualizado 07/10/2018 9:10:28 CET

De cómo los niños se han convertido en objetivos de primera línea en los conflictos armados

MADRID, 7 Oct. (Por UNICEF) -

Desde asesinatos generalizados, mutilaciones, secuestro y violencia sexual pasando por reclutamiento por parte de grupos armados y ataques contra escuelas y hospitales, así como contra instalaciones de agua esenciales, los niños que viven en zonas de conflicto en todo el mundo siguen siendo atacados a una escala sorprendente.

Hoy en día, uno de cada cuatro niños vive en un país afectado por un conflicto o desastre, y en 2017 se produjo un gran incremento en el número de violaciones documentadas contra los niños en estas zonas.

Las fuerzas armadas y los grupos armados deben adoptar medidas, en virtud del Derecho Internacional Humanitario, para proteger a los civiles, incluidos los niños, quienes son particularmente vulnerables en tiempos de guerra. Los civiles nunca deben ser objetivo de ataques.

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Para observar mejor, prevenir y poner fin a los ataques contra los niños, el Consejo de Seguridad de la ONU ha identificado y condenado estas seis graves violaciones contra los niños en tiempos de guerra, que fueron observadas en 20 países afectados por conflictos en todo el mundo en 2017.

1. Asesinato y mutilación de niños.

Desde 2010, el número de casos verificados por la ONU de niños asesinados y mutilados se ha incrementado de forma significativa. Solo en 2017, la ONU verificó más de 10.000 casos de niños muertos o mutilados en conflicto. La mutilación incluye cualquier herida grave, permanente o incapacitante a un niño.

Estas violaciones contribuyeron al aumento global en el número de niños afectados a nivel mundial por enfrentamientos en 2017, impulsado por una creciente falta de respeto por las reglas de la guerra en medio de la violencia indiscriminada en países como Siria, Sudán del Sur, Yemen y Afganistán.

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2. Reclutamiento y uso de niños por las fuerzas armadas o grupos armados

Decenas de miles de niñas y niños se estima que han sido reclutados y usados en conflictos en todo el mundo. Muchos han sido enrolados a la fuerza, mientras que otros se unen debido a la presión económica o social. Los niños que están desplazados o viven en la pobreza son incluso más vulnerables al reclutamiento.

Los niños son reclutados o usados para varias funciones por las fuerzas y grupos armados, incluidos como combatientes, cocineros, porteadores, mensajeros y espías, o son sometidos a explotación sexual.

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Las cifras de niños reclutados por las fuerzas armadas están aumentando --los casos verificados se han multiplicado por cuatro en República Centroafricana (299) y duplicado en República Democrática del Congo (1.049) en comparación con 2016--. El número de casos verificados de reclutamiento y uso de niños en Somalia (2.127), Sudán del Sur (1.221), Siria (961) y Yemen (842) persiste en niveles alarmantes.

3. Ataques contra escuelas u hospitales

Escuelas y hospitales deberían ser espacios protegidos, en los que los niños estén a salvo incluso en tiempos de conflicto. Aún así, los ataques contra escuelas y hospitales durante conflictos se han convertido en una tendencia cada ver mayor y más alarmante. Estos ataques van desde la destrucción parcial o total de escuelas o instalaciones médicas al uso militar de edificios y ataques contra el personal.

No solo estos ataques ponen en peligro las vidas de los niños, sino que también perturban su aprendizaje y limitan su acceso a asistencia médica, lo cual puede tener un impacto vitalicio en su educación, oportunidades económicas y salud en general.

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En Filipinas, por ejemplo, el asedio de Marawi entre mayo y octubre de 2017 llevó a la destrucción de más de 20 escuelas, privando del acceso a educación a más de 22.000 niños.

4. Violación u otra violencia sexual contra los niños

Millones de niños y mujeres en todo el mundo viven con la aterradora amenaza de la violencia sexual en conflictos cada día. En tiempos de guerra, son sometidos a violaciones, esclavitud sexual o tráfico de personas, matrimonios y embarazos forzados, o esterilizaciones forzadas. En algunos casos, la violencia sexual se usa intencionadamente para humillar a una población o forzar a la gente a abandonar sus casas.

Algunos grupos armados, como Boko Haram en Nigeria, a menudo atacan específicamente a las niñas, que son violadas, forzadas a convertirse en esposas de combatientes o usadas para perpetrar atentados suicidas. En febrero de 2018, por ejemplo, el grupo secuestró a 110 niñas y un niño de un instituto técnico en Dapchi, en el estado de Yobe, la mayoría de las cuales han sido liberadas desde entonces.

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El estigma generalizado en torno a la violación y la violencia sexual significa que es una cuestión que afecta a los niños en conflicto de la que se informa poco, pero está claro que esta violación sigue siendo demasiado común y que tanto niños como niñas están en peligro.

5. Secuestro de niños

En zonas afectadas por conflictos armados, los niños son a menudo capturados o raptados contra su voluntad, bien de forma temporal o permanente, y sometidos a explotación o abuso.

En muchos casos, los niños que son secuestrados también son víctimas de otras violaciones graves, como asesinato, mutilación, violencia sexual o reclutamiento por grupos armados. También pueden ser mantenidos como rehenes o detenidos arbitrariamente.

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Las partes en conflicto también secuestran a niños como acto intencionado de violencia o represalia contra la población civil. En 2017, hubo un incremento del 70 por ciento en los casos de niños secuestrados. Solo en Somalia, el grupo islamista Al Shabaab secuestró más de 1.600 niños con el objetivo principal de incrementar sus filas usando a niños y niñas en combate y como apoyo.

6. Denegación del acceso humanitario a niños

En conflictos en todo el mundo, las fuerzas armadas y grupos armados bloquean la asistencia humanitaria para impedir que llegue a millones de personas, muchas de ellas niños, necesitados desesperadamente de ayuda. Las partes enfrentadas a menudo niegan a los actores humanitarios acceso a aquellos necesitados o impiden que la asistencia llegue a la población civil. Los civiles también se ven privados de la ayuda cuando los trabajadores humanitarios son atacados y tratados como amenaza.

En Siria, por ejemplo, la retirada de kits médicos y suministros quirúrgicos de los convoyes de ayuda, las restricciones a las evacuaciones médicas y el asesinato de personal médico, significa que el acceso a atención médica crítica y vital para muchos civiles disminuye día a día.

Desde 2010, los incidentes documentados de denegación de acceso humanitario se han incrementado en más de un 1.500 por ciento, según un análisis de Save the Children de cifras de la ONU.