BAGDAD 17 Abr. (EP/AP) -
Cientos de residentes de Basora, la segunda mayor ciudad iraquí, se concentraron hoy en una enorme carpa que erigida frente a la oficina del gobernador, Muhammad al Waili, con el objeto de permanecer en ella tres días y exigir así su dimisión.
"Este gobernador es un hipócrita, queremos que se vaya", podía oírse entre los asistentes. "Pedimos que el gobernador de Basora dimita", recogía una de las pancartas. Ayer, otros tantos cientos de personas se movilizaron desde una céntrica mezquita de Basora hasta la oficina de Al Waili, a pesar de las prohibiciones emitidas por las autoridades iraquíes. Los habitantes de Basora, a unos 550 kilómetros al sur de Bagdad, han protestado en numerosas ocasiones por los deficientes servicios con los que cuenta la ciudad.
Sin embargo, la presión sobre Al Waili tiene asimismo una lectura política. Este gobernador es miembro de la facción chií contraria a los designios del líder Muqtada al Sadr, cuyos seis ministros dimitieron ayer de sus cargos debido a la negativa del presidente iraquí, Nur Al Maliki (también chií), de dar una fecha para la retirada de las tropas estadounidenses.