Jonathan reconoce su derrota y hace un llamamiento a la calma a sus seguidores

Actualizado 01/04/2015 5:39:10 CET

MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ha reconocido este martes su derrota en las elecciones presidenciales y ha hecho un llamamiento a la calma a sus seguidores, asegurando que "ninguna ambición personal merece que se derrame la sangre de los nigerianos".

"Prometí al país unas elecciones libres y justas. He mantenido mi palabra. He ampliado además el espacio para que los nigerianos participaran en el proceso democrático. Es un legado que me gustaría que perdurara", ha dicho en un comunicado.

"Pese a que algunas personas han expresado sentimientos encontrados sobre los resultados anunciados por la Comisión Electoral Nacional Independiente, pido a los que se sientan agraviados que sigan los procesos contemplados por la Constitución y las leyes electorales", ha agregado.

"Como siempre he afirmado, ninguna ambición personal merece que se derrame la sangre de los nigerianos. La unidad, la estabilidad y el progreso de nuestro querido país es más importante que cualquier otra cosa", ha subrayado, según ha informado el diario nigeriano 'Vanguard'.

Asimismo, ha aprovechado su comunicado para felicitar "a todos los nigerianos" por participar en las elecciones "con entusiasmo y compromiso". "Felicito además a las fuerzas de seguridad por su papel a la hora de garantizar que las elecciones fueran generalmente pacíficas", ha añadido.

Por otra parte, Jonathan ha expresado su agradecimiento a los miembros de su formación, el Partido Democrático Popular (PDP), por su apoyo, al tiempo que ha recalcado que "deberían estar celebrando, y no llorando".

"Hemos establecido un legado de libertad democrática, transparencia, crecimiento económico y unas elecciones libres y justas. Durante los últimos 16 años, hemos alejado al país de las políticas étnicas y regionales", ha valorado.

"A través del patriotismo y la diligencia hemos construido el partido más grande y patriótico de la historia de Nigeria. Debemos seguir unidos como partido y mirar al futuro con renovado optimismo", ha manifestado.

Por último, ha dado las gracias a todos los nigerianos por la "oportunidad concedida para liderar el país". "Aseguro que seguiré haciéndolo lo mejor posible hasta el final de mi mandato", ha remachado Jonathan.

PRIMERA VICTORIA ELECTORAL DE LA OPOSICIÓN

El exlíder militar Muhamadu Buhari ha ganado las elecciones presidenciales celebradas el pasado sábado en Nigeria, siendo la primera vez que la oposición consigue arrebatar el poder al PDP con la fuerza de los votos.

Así lo ha anunciado la Comisión Electoral poco después de que concluyera el recuento de votos que, según Reuters, ha dado la victoria a Buhari en los 36 estados nigerianos, sumando 15,4 millones de papeletas, frente a los 13,3 millones de votos de Jonathan.

El Congreso de Todos los Progresistas (APC), el partido político de Buhari, ya ha proclamado la victoria. "Es la primera vez que los votos echan a un Gobierno del poder en Nigeria", ha destacado Lai Mohamed, uno de sus portavoces.

Antes del arranque de la campaña electoral el PDP y el ACP se comprometieron por escrito a respetar el dictamen de las urnas, fuera el que fuera, en los comicios más reñidos de los últimos años en el país africano.

RETORNO AL PODER DE BUHARI

De esta forma, Buhari ha conseguido, después de dos intentonas, volver a la Jefatura del Estado, que ya ocupó entre 1983 y 1985 tras dar un golpe de Estado, imponiendo un régimen castrense antes de ser derrocado por otro golpe militar.

Aunque el PDP ha estado gobernando Nigeria desde la salida de los uniformados del poder, en 1999, esta vez la nefasta trayectoria del Gobierno de Jonathan en los últimos dos años brindaba a Buhari la oportunidad que se le había negado anteriormente.

A favor de Buhari jugaba su experiencia como líder militar, en un momento de gran inestabilidad en Nigeria por el avance del grupo terrorista Boko Haram, que incluso ha obligado a intervenir a los países vecinos.

También estaba favorecido por la regla no escrita de que a un presidente cristiano, como Jonathan, debe seguir uno musulmán, como Buhari, para garantizar el equilibrio entre estas dos comunidades religiosas en las que se divide Nigeria.

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