Actualizado 14/03/2014 23:28 CET

Maduro insiste en el diálogo con la oposición pero subraya que no aceptará condiciones previas

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
REUTERS

CARACAS, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reiterado este viernes su llamamiento al diálogo con la Mesa de Unidad Democrática (MUD), pero ha aclarado que no aceptará condiciones previas, como ha exigido la coalición opositora, para resolver la crisis que desde hace un mes vive el país.

"La MUD dice 'tenemos cinco puntos' (para el diálogo), o sea como si yo tuviera que aceptar esos cinco puntos para que se sienten. Pues no lo acepto, ni de ellos ni de nadie, porque yo no he puesto puntos a nadie", ha dicho en la rueda de prensa que ha ofrecido desde el Palacio de Miraflores.

No obstante, les ha vuelto a invitar a que acudan a la sede del Gobierno "para tener una conversación libre con la que podamos ir construyendo una agenda común". "Aunque en unas cosas estaremos de acuerdo y en otras no", ha adelantado.

Una vez reiterada la oferta de diálogo, ha aclarado que ya no depende del Gobierno que se haga realidad. "Yo les abro las puertas de mi casa y tendré todo preparado para recibirles, pero no les puedo ir a buscar porque dirían que es una detención ilegal. Ya queda en su conciencia", ha indicado.

Maduro ha revelado que a lo largo de este mes "ha habido múltiples contactos con la oposición". "Lo que no ha habido son resultados porque les cuesta sostener la palabra: un día amanecen contenticos y dicen 'sí, diálogo ya', pero cuando llega la tarde dicen que no van", ha criticado.

"Cualquier pudiera creer que es un problema psicológico o psiquiátrico", ha bromeado. "Pero no, es político. La oposición no tiene un proyecto de respeto a la Constitución, lo que hace es utilizar la democracia para agarrar fuerzas y acabar con la Constitución", ha denunciado.

"GOLPE DE ESTADO"

En este sentido, ha alertado de que "desde hace cuatro semanas se está gestando un golpe de Estado" en Venezuela. "Se trata de un formato especial contra la Revolución Bolivariana y lo que representa", ha detallado.

El líder izquierdista ha aseverado que "el Gobierno está terminando de apagar este golpe de Estado" gracias a que "ha llevado hasta el extremo la prudencia y la paciencia porque sabe del monstruo al que se está enfrentando".

Maduro ha explicado que tanto "las mentiras sobre Venezuela en el mundo" como "la violencia guarimbera (callejera)" forman parte de este golpe de Estado. "Han tenido un solo objetivo: destruir la democracia, derrocar un Gobierno revolucionario, revertir los procesos de cambios en América Latina, justificar una intervención extranjera e instaurar un régimen despótico", ha afirmado.

Si bien, ha subrayado que "no tiene miedo a ningún poder en este país y en este mundo", por lo que ha aseverado que "todos los autores intelectuales y materiales van a ser castigados, tengan el apellido y el cargo que tengan".

PLANES ESPECIALES

En este contexto, ha anunciado que el Gobierno "entrará con planes especiales en todas las urbanizaciones de clase media y alta del país, un día y otro día, hasta que las libere de 'guarimberos' y delincuentes".

"A Maduro no lo van a tumbar trancándole las urbanizaciones a la clase media de Valencia, ni a las de Caracas, ni a las de San Cristóbal. Ustedes se podrán quedar allí diez años", ha apuntado, de acuerdo con el canal venezolano Noticias24.

Si bien, ha ratificado que "si la oposición venezolana decidiera hacer una marcha diaria en los 365 municipios del país, lo podría hacer". "Eso sí, en paz, respetando la vida de todos", ha insistido el jefe de Estado.

CRISIS VENEZOLANA

La crisis política en Venezuela se desató el pasado 12 de febrero, cuando arrancaron las protestas antigubernamentales y la represión de las mismas por parte de las fuerzas de seguridad y de civiles armados, lo que ha dejado 28 muertos, 365 heridos y cientos de detenidos.

Desde entonces, detractores y seguidores del Gobierno han marchado casi a diario para repudiar las acciones del contrario y llamar a un diálogo que aún no se ha producido porque la oposición exige antes la liberación de los detenidos, el desarme de los grupos pro gubernamentales y el fin de la represión.

La inestabilidad de Venezuela ha llevado a sus vecinos regionales a reunirse para buscar una solución. La Organización de Estados Americanos (OEA) se ha limitado a hacer un llamamiento al diálogo, a pesar de que Panamá había solicitado medidas efectivas, lo que ha llevado a Venezuela a romper las relaciones bilaterales.

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) ha ido un paso más allá, expresando su respaldo al Gobierno de Maduro y anunciando la creación de una comisión conformada por los ministros de Exteriores del bloque regional para acompañar el diálogo en el marco de la Conferencia Nacional por la Paz.

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