Malí se asoma al precipicio con una junta debilitada tras la demostración de fuerza de yihadistas y tuareg

Los expertos no creen que JNIM quiera hacerse con el poder sino forzar una negociación con las autoridades actuales o venideras

Archivo - El líder de la junta militar y presidente de transición de Malí, Assimi Goita, durante una visita oficial a Rusia en junio de 2025 (archivo)
Archivo - El líder de la junta militar y presidente de transición de Malí, Assimi Goita, durante una visita oficial a Rusia en junio de 2025 (archivo) - Europa Press/Contacto/Alexander Kazakov - Archivo
Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 28 abril 2026 18:20

MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

El sábado 25 de abril una ola de ataques coordinados y simultáneos en distintos puntos de Malí por parte de los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) y de los separatistas tuareg del Frente para la Liberación del Azawad (FLA) sorprendió a la junta militar que gobierna el país y al mundo. Más de 72 horas después, la situación sigue sin estar clara y hay pocas certidumbres, más allá de que entre los fallecidos figura el ministro de Defensa, Sadio Camara.

Uno de los objetivos del ataque fue Kati, una localidad cercana a la capital y donde tiene su base la junta militar que gobierna tras un segundo golpe en mayo de 2021. Aquí, un camión bomba de los yihadistas del JNIM, la filial de Al Qaeda en el Sahel, contra la residencia de Camara se cobró la vida de quien era considerado el 'número dos' de la junta y uno de los principales interlocutores para la comunidad internacional.

El otro principal objetivo de los asaltantes fue la residencia del líder de la junta, el coronel Assimi Goita, de quien no ha vuelto a haber noticias desde el sábado. Aunque en los comunicados oficiales se ha dado a entender que Goita está al mando, han circulado rumores de que fue exfiltrado a un lugar seguro cuando se produjo el ataque, pero también de que podría estar en manos de los yihadistas.

A falta de una prueba de vida del hombre fuerte del país, el primer ministro, el general Abdoulaye Maiga, fue quien finalmente compareció ante la prensa para hablar de lo ocurrido, tras haber visitado en el hospital a algunos de los heridos en los ataques junto al presidente del Parlamento de transición, el coronel Malick Diaw, otra de las figuras clave de la junta y que podría erigirse en nuevo líder si finalmente Goita queda fuera de juego.

LA JUNTA DENUNCIA UN INTENTO DE GOLPE DE ESTADO

"Más que simples incidentes terroristas, el objetivo del enemigo era conquistar el poder, desmantelando las instituciones de la república y poniendo fin al proceso de transición", denunció Maiga, asegurando que las fuerzas de seguridad malienses han neutralizado a "cientos de terroristas" en todo el país y apuntando a que la actuación contó con "patrocinadores" externos.

El primer ministro acusaba así a JNIM y el FLA, que sellaron el año pasado una alianza que ha quedado ratificada por esta operación coordinada, de intentar derrocar a la junta militar, que ha quedado visiblemente debilitada tras ver como los rebeldes tuareg se hacían sin problemas con Kidal, su bastión en el norte que les fue arrebatado en 2023 por las tropas malienses con apoyo de mercenarios rusos, y ambos grupos atacaban bases militares en Gao, Sévaré o en Kati, así como el aeropuerto de Bamako.

Ahora está por ver cómo evoluciona esa alianza de conveniencia, motivada por la existencia de un enemigo común, la junta, y si finalmente esta acción coordinada provoca su caída. Los expertos apuntan a que el objetivo de la ofensiva es consolidar las áreas de influencia de ambos grupos, el FLA en el norte que quiere independizar, y JNIM en el centro y hacia el sur, especialmente en las zonas rurales en las que ejerce control y extrae sus recursos.

Su sorprendente y exitosa acción debería servirles como palanca para negociar bien con las autoridades militares o bien con quien les sucediera. En este sentido, el temor más extendido es que se pueda producir un nuevo golpe dentro del golpe, como el que ya protagonizó Goita en mayo de 2021 porque no estaba contento con las autoridades de transición que emergieron del primero en agosto de 2020, por parte de elementos dentro de las Fuerzas Armadas disconformes.

SIN ALIADOS AL RESCATE

La supervivencia de la junta podría estar en manos de sus principales aliados, Rusia y los vecinos Burkina Faso y Níger --con los que conforma la Alianza de Estados del Sahel (AES)--, si bien no parece que ninguno de ellos vaya a acudir a su rescate.

Moscú, presente en el país con el despliegue del Africa Corps --herederos de los mercenarios del Grupo Wagner--, ha visto como su capacidad ha quedado en entredicho, habida cuenta de que sus mercenarios no han ayudado a evitar los ataques y de hecho sus hombres se retiraron de la base de Kidal en la que se habían refugiado tras llegar a un acuerdo con el FLA, y también habrían abandonado otras posiciones, dejando atrás equipamiento militar. Además, Moscú ya había venido reduciendo recursos en el país africano, enfocado como está en el conflicto en Ucrania.

Por lo que se refiere los países vecinos, la confederación de la AES publicó este lunes un comunicado en el que más allá de mostrar su solidaridad con Malí y asegurar que estos "actos cobardes" no quebrantarán la voluntad de los pueblos del Sahel de "vivir en libertad y paz", no ofreció ningún apoyo concreto en el plano militar.

No obstante, con toda seguridad los líderes golpistas de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, y el de Níger, Abdourahamane Tchiani, han tomado buena nota de los acontecimientos en Malí, habida cuenta de que JNIM también está presente en su territorio --sobre todo en el primero-- y que en el segundo también hay reivindicaciones separatistas tuareg en el norte.

MALÍ, ¿TRAS LOS PASOS DE AFGANISTÁN Y SIRIA?

Por otra parte, también se está especulando con la posibilidad de que Malí pueda seguir los pasos de Afganistán, donde la insurgencia talibán se hizo con el poder en agosto de 2021, o de Siria, donde el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham --heredero de la antigua filial de Al Qaeda en el país-- derrocó a Bashar al Assad en diciembre de 2024.

JNIM, una alianza de varios grupos yihadistas creada en 2017 y comandada por Iyad ag Ghali --un antiguo rebelde tuareg--, se ha erigido en los últimos años en el principal grupo terrorista en África, extendiendo el territorio bajo su control desde el norte de Malí hacia el sur y también hacia Burkina Faso y el oeste de Níger.

La filial de Al Qaeda ya había demostrado su posición de fuerza hace unos meses, llegando a establecer un bloqueo efectivo de combustible en Bamako en el marco de su "yihad económica" para incrementar la presión sobre la junta.

Sin embargo, tal y como destacaba en un reciente informe Crisis Group, el liderazgo de JNIM es más partidario de consolidar los territorios sobre los que ejerce su control --principalmente áreas rurales en las que puede cobrar impuestos y se ha erigido como una autoridad alternativa-- que de seguir ampliándolos, ya que eso supone dispersar recursos y exponerse más a las fuerzas de seguridad.

Así las cosas, pese a esta posición de fuerza --ratificada por los últimos ataques-- y a algunas similitudes con los talibán y HTS, Liam Karr, experto en el Sahel, ponía de manifiesto en un reciente informe publicado por Hudson Institute, las dificultades prácticas para gobernar un país de la magnitud de Malí

Si JNIM tiene unos 6.000 combatientes, eso supone uno por cada 8.000 personas en las zonas bajo su control en Malí y Burkina Faso, mientras que HTS contaba con uno por cada 820 y los talibán uno por cada 710, señala Karr, que ya apostaba por que el fin último del grupo era forzar la negociación con la junta o su caída para negociar con quien llegue después.

A su juicio, "JNIM está más interesado en algún tipo de arreglo de reparto de poder que garantice un mayor control sobre las áreas rurales dejando Bamako y otras zonas bajo el control del Estado, aunque con influencia" del grupo yihadista, más que en imponer la aplicación de la 'sharia' en el país.

Entretanto, en Bamako, tras escucharse a última hora de la noche del lunes algunas explosiones y disparos cerca del aeropuerto, no ha vuelto a haber incidentes y sus ciudadanos siguen con su vida normal, como han venido haciendo desde el sábado.

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