Marruecos celebra unas parlamentarias marcadas por el desencanto entre los jóvenes y la crisis en Ceuta

Las elecciones llegan entre críticas a la situación económica y tras las movilizaciones de 2025 en defensa de los servicios públicos

Sigue en directo última hora de la crisis migratoria en Ceuta

Voluntarios del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) de Marruecos durante un reparto de panfletos en Esauira, Marruecos, de cara a las elecciones legislativas del 23 de septiembre de 2026 (archivo)
Voluntarios del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) de Marruecos durante un reparto de panfletos en Esauira, Marruecos, de cara a las elecciones legislativas del 23 de septiembre de 2026 (archivo) - Moe Zoyari / Zuma Press / Europa Press
Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 22 septiembre 2026 10:03

MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

La población de Marruecos está llamada a las urnas este miércoles para unas elecciones parlamentarias marcadas por las dudas sobre la participación, especialmente por parte de los jóvenes, ante el creciente desencanto con la situación política y económica, así como por las tensiones con España derivada de la crisis de finales de julio con la entrada irregular de decenas de miles de personas a Ceuta.

En lo relativo a la votación, un total de 27 partidos políticos competirán por los 395 escaños de la Cámara de Representantes, la Cámara Baja del Parlamento, un proceso en el que 305 asientos se eligen en circunscripciones locales, mientras que los otros 90 son repartidos entre las doce regiones del país --con cada una de ellas teniendo entre tres y doce representantes--.

Esta cámara es la única en la que sus representantes son elegidos por sufragio universal directo, ya que la Cámara de Consejeros, integrada por 120 escaños, cuenta con miembros elegidos de forma indirecta a través de colegios electorales integrados por las autoridades territoriales, asociaciones profesionales y organizaciones de empleados y empleadores.

Por ello, la votación de este miércoles es considerada un importante termómetro del pulso de las sociedad marroquí, especialmente ante las protestas antigubernamentales de 2025 por el deterioro o escasez de servicios públicos, que fueron las de mayor seguimiento en el país africano desde las que sacudieron la región del Rif entre 2016 y 2017.

Las movilizaciones, convocadas por los grupos GenZ 212 y Morocco Youth Voice a través de plataformas como Instagram, TikTok y Discord, movilizaron a decenas de miles de personas para protestar contra la corrupción y criticar el gasto destinado por el Ejecutivo a eventos deportivos --incluida la organización del Mundial de Fútbol de 2030 junto a España y Portugal-- pese a la frágil situación de los sectores educativo y sanitario y la elevada tasa de desempleo.

El desencanto es especialmente palpable entre las generaciones más jóvenes, algo claramente visible en las citadas manifestaciones --encabezadas por la conocida como Generación Z-- y en la entrada irregular masiva de personas en Ceuta, que se saldó con la muerte de cerca de 140 personas a ambos lados de la frontera y ha tensado las relaciones bilaterales, si bien el Gobierno español ha declarado en varias ocasiones que no consideran que Rabat estuviera detrás de lo sucedido.

En este sentido, Miguel Hernando de Larramendi, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) y miembro del consejo académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), ha apuntado en declaraciones a Europa Press a la relevancia de esta "desafección" entre la juventud, antes de destacar que "lo que ocurrió en Ceuta es una enmienda al discurso de la Fiesta del Trono".

Así, ha hecho referencia a que el rey Mohamed VI reivindicó en su discurso por la Fiesta del Trono --dado horas antes de los sucesos en la frontera con Ceuta-- los buenos resultados económicos y de desarrollo, en un esfuerzo por presentar una situación de mayor estabilidad de la que denuncian diversos grupos de activistas y organizaciones sociales marroquíes.

Los resultados del Afrobarómetro --un instituto panafricano de sondeos y encuestas sociales-- publicados en marzo reflejan, de hecho, que el 60% de los marroquíes citan el desempleo como una de las tres principales prioridades que debería abordar el Gobierno, mientras que, si bien el 71% considera que el país va "en la buena dirección", solo el 44% considera que la situación económica actual es "buena".

"Será interesante ver qué participación hay", ha manifestado Hernando de Larramendi, al tiempo que ha reseñado que, sin embargo, "el porcentaje de los jóvenes inscritos en el censo electoral es muy bajo", dado que la mayoría de los que figuran en las listas son "mayores de 35 años", con un importante peso para los mayores de 65.

LUCHA ELECTORAL ENTRE LOS PRINCIPALES PARTIDOS

La campaña electoral ha estado marcada precisamente por los esfuerzos de los partidos por hacerse con el voto de los jóvenes para impulsar sus aspiraciones en las urnas, en las que el islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD) aspira a recomponerse tras su dura derrota en 2021, cuando pasó de encabezar el Gobierno con 125 escaños a obtener apenas trece.

El batacazo del PJD, que había llegado al poder una década antes a raíz de las reformas constitucionales impulsadas al hilo de la 'Primavera Árabe', estuvo acompañado por el ascenso al poder de una coalición de tres partidos liderada por la Agrupación Nacional Independiente (RNI), encabezado por el actual primer ministro, Aziz Ajanuch.

La RNI ha centrado su campaña en el eslogan "dignidad y oportunidad para todos" de cara al próximo quinquenio, para el que ha prometido crear un millón de puestos de trabajo, subir el salario mínimo interprofesional y proteger el poder adquisitivo a través de una "red de seguridad social", compromisos con los que espera capear las críticas al Ejecutivo.

Por su parte, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), la segunda pata del trípode gubernamental, ha optado por el eslogan 'Cambiar de rumbo', a pesar de su papel preponderante en el actual Ejecutivo, algo que espera lograr a través de una agenda propuesta de "crecimiento sostenible" a través del aumento de las pensiones, la creación de un millón de empleos y la reducción del paro hasta el 7% de cara a 2031.

El Partido Istiqlal --Independencia, en árabe-- apuesta por su parte por mejorar el poder adquisitivo de la población, luchar contra la corrupción e impulsar un modelo conservador del sistema de valores del país, con la protección de la familia en el centro de su propuesta bajo el lema 'Mi patria, mi futuro'.

Asimismo, el PJD aspira a recuperar el respaldo de los marroquíes con un "programa de dignidad" y "restauración de confianza" que tiene como eje articulador la identidad y valores musulmanes, la reforma política y democrática, la defensa de los servicios públicos y la apuesta por una economía productiva centrada en superar los principales problemas de la población.

Ante este contexto, Riccardo Fabiani, director para el norte de África del 'think tank' International Crisis Group, ha apuntado en declaraciones a Europa Press que es "improbable" que haya "grandes cambios" en la coalición, ya que no existen partidos opositores que puedan desbancarlos, a excepción de un PJD que "no parece tener la fuerza suficiente para entrar en una nueva coalición de Gobierno".

"Es más probable que los mismos partidos formen una coalición similar. Lo más interesante será ver cuál de los partidos gobernantes logra quedar en primer lugar, ya que el rey elegirá al próximo primer ministro de entre sus filas", ha argüido, una línea defendida por Daniel Hernández, investigador sénior no residente para Oriente Próximo y Norte de África del Real Instituto Elcano.

Hernández ha recalcado que la situación sigue "dominada" por "los partidos más próximos a Palacio" y ha explicado que las dos principales "variables" son "el orden de los principales partidos políticos para el reparto institucional" y la participación, que "se intuye que será baja y puede reflejar el descontento y la desafección de parte de la ciudadanía".

La faceta de la participación podría ser por ello un indicador más claro de la situación del país --dado que el sistema político está bajo la égida del monarca, que cuenta con un gran peso en todas las decisiones--, especialmente a la hora de ver si la población refrenda la dirección del país y respalda que los avances económicos de los que presumen las autoridades están realmente permeando a la sociedad y traduciéndose en mayores oportunidades.

Contador

Artículos Relacionados

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado