Actualizado: jueves, 16 julio 2015 20:44

No se ha conseguido crear un organismo tributario que evite la evasión fiscal de las multinacionales en países en desarrollo

ADDIS ABEBA, 16 Jul. (Reuters/EP) -

Más de 100 países han acordado un plan para financiar una serie de ambiciosos objetivos de desarrollo, que van desde la lucha contra la pobreza a hacer frente al cambio climático para 2030, aunque no han logrado otorgar mayores poderes a un organismo tributario global que ayude a los estados en desarrollo a obtener más ingresos de las grandes empresas.

El acuerdo anunciando este jueves en la capital de Etiopía traza caminos para que los países en desarrollo implementen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a través de la movilización de recursos nacionales como los impuestos, la inversión de capital privado y la cooperación extranjera.

Los ODS --listos para que la Asamblea General de Naciones Unidas los apruebe en septiembre-- reemplazará a los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que han ayudado a focalizar la atención en las necesidades de las naciones pobres durante los últimos 15 años.

El cumplimiento de los objetivos para 2030 costará entre 3,03 y 4,13 billones de euros cada año en gastos estatales, inversión y ayuda, han dicho los analistas, una suma casi equivalente al presupuesto de Estados Unidos para 2016 de 3,49 billones de euros.

El actual gasto en infraestructura, educación y sanidad ha dejado un déficit de financiación de 2,29 billones de euros, muchos de los cuales vendrían del sector privado, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (CNUCYD).

"Este acuerdo es un paso importante hacia la construcción de un futuro sostenible para todos", dijo el miércoles el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, después de tres días de encuentro en Addis Abeba. "Ofrece un marco mundial para la financiación del desarrollo sostenible", añadió.

No se han prometido ayudas adicionales en la conferencia, aunque los países más ricos del mundo se han comprometido una vez más al objetivo de aportar el 0,7 por ciento de su Producto Interior Bruto. Sin embargo, son pocas las naciones que cooperan con ese porcentaje en la práctica.

EVASIÓN DE IMPUESTOS

El eje central de las negociaciones ha sido la propuesta de ayudar a los países a aprovechar sus propios recursos, lo que implica medidas para ampliar la base de ingresos, abordar la evasión fiscal y tomar medidas enérgicas en relación a los flujos financieros ilícitos.

El grupo de investigación política Global Financial Integrity (GFI) estima que casi un billón de euros se escapa de los países pobres cada año debido a los flujos financieros ilícitos, la evasión fiscal, el crimen y la corrupción.

La cumbre no ha logrado aprobar la propuesta del G77, una coalición de estados en desarrollo, para aumentar los poderes de un comité tributario de la ONU que crearía un organismo capaz de presionar más a las compañías internacionales para que paguen más impuestos en los países en desarrollo.

"La decisión es un fracaso terrible y supone un gran golpe en la lucha contra la pobreza y la injusticia. A los países en desarrollo, que están perdiendo miles de millones de dólares al año en la evasión de impuestos, no se les está dando el mismo peso en la fijación de normas fiscales globales injustas", ha lamentado Martin Hojsik, un activista de impuestos para Action Aid.

Las naciones más ricas han dicho que los estados en desarrollo necesitan mejorar su capacidad para aumentar los ingresos y recaudar impuestos. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jacob Lew, ha explicado que los países en desarrollo se están incluyendo en las iniciativas para establecer "un mejor conjunto de las reglas, que van desde asegurase de que la evasión fiscal es más difícil y disminuye".

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