MADRID 5 Ago. (EUROPA PRESS) -
La ONG Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este lunes que al menos 215 civiles, incluidos un centenar de niños, perdieron la vida entre los meses de febrero y julio en Siria, debido a los ataques "indiscriminados" del Ejército con misiles balísiticos contra áreas densamente pobladas.
"Cuando se lleva a cabo un ataque con misiles balísticos en áreas residenciales, no es posible distinguir entre civiles y combatientes", ha declarado el investigador principal de HRW sobre Emergencias, Ole Solvang.
"Incluso aunque haya insurgentes en la zona, no se puede atacar contra ellos de modo preciso, por lo que el impacto en algunos casos ha sido devastador para los civiles locales", ha proseguido Solvang, en relación con los nueve presuntos ataques ejecutados por el Ejército con misiles balísticos en diferentes ciudades del noroeste de Siria, en los que al menos 215 personas murieron entre febrero y julio.
De acuerdo con el comunicado de HRW, el uso "reiterado" de este tipo de armamento produce efectos "devastadores" y sugiere que el Ejército utilizó "deliberadamente" métodos de guerra que no diferencian entre civiles y combatientes. Siria ha violado "gravemente" el Derecho Internacional, ha subrayado la ONG.
Human Rights Watch ha investigado los nueves presuntos ataques por medio de entrevistas a víctimas y a testigos, observación de imágenes y vídeos de Youtube y la revisión de otro tipo de información publicada. Asimismo, la ONG ha visitado siete de las nueve áreas en las que se llevaron a cabo dichos ataques.
LOS ATAQUES
El ataque más mortífero se ejecutó el pasado 22 de febrero contra el vecindario de Ard al Hamra (Alepo), en el que al menos 78 personas, incluidos 38 niños, perdieron la vida. Cuatro días atrás, las fuerzas del presidente Bashar al Assad habían atacado con misiles el barrio de Jabal Abro (Alepo), donde otras 47 personas murieron, de entre las cuales 23 eran niños, ha lamentado HRW.
Por el momento, el último ataque contra zonas pobladas por civiles tuvo lugar en la ciudad de Bab Nairab, en la provincia de Alepo, y al menos 33 personas fallecieron, incluidos 17 niños. Los seis ataques restantes ocurrieron en diferentes áreas de Alepo y Racca, y causaron la muerte de 56 civiles, de los cuales 21 eran niños.
Los residentes locales han asegurado a la organización que todas las víctimas mortales eran civiles. "En los pueblos y ciudades controlados por la oposición, los civiles no pueden escapar de los ataques con estas armas tan destructivas", ha precisado Solvang.
La Red Siria de Derechos Humanos (SNHR, por sus siglas en inglés) ha alertado de que el Gobierno utilizó al menos 131 misiles de largo alcance superficie-superficie entre diciembre de 2012 y principios de julio. Según el grupo, alrededor de unos 260 civiles murieron a causa de una veintena de ataques desde el pasado diciembre, no obstante, HRW no ha verificado de forma independiente esta información.