COLOMBO 26 Ago. (Reuters/EP) -
Alrededor de un centenar de monjes budistas de Sri Lanka se han manifestado este lunes por la visita al país de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, y han pedido que abandone el país cuanto antes y que no critique la situación de los Derechos Humanos en Sri Lanka.
Los manifestantes se han reunido ante la sede de la ONU en la capital, Colombo, después de la llegada de Pillay, sudafricana de origen tamil-indio, al país. "No he venido aquí para criticar, he llegado para escuchar las preocupaciones (de los ceilandeses) sobre los Derechos Humanos", declaró este domingo ante los medios.
De acuerdo con el monje budista Ittekande Saddatissa, la Alta Comisionada "tiene que visitar países como Irak y Afganistán, que son los que se han convertido en mataderos".
Sri Lanka ha rechazado las numerosas peticiones para realizar investigaciones internacionales e independientes sobre las acusaciones de violación de Derechos Humanos durante la última etapa de la guerra, en mayo de 2009, cuando decenas de miles de civiles, la mayor parte tamiles, fueron asesinados, según un comité de Naciones Unidas.
Miembros de la ONU han asegurado que existen "acusaciones creíbles" de que tanto las tropas como los rebeldes ceilandesas han cometido atrocidades y crímenes de guerra y han subrayado que ha sido el Gobierno el principal responsable.
A pesar de que Sri Lanka ha estado bajo presión de la comunidad internacional para que los responsables de crímenes de guerra rindan cuentas ante la justicia y que aumenten los esfuerzos para reorganizar un país polarizado, siempre ha negado que se hayan cometido violaciones a los Derechos Humanos.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU urgió el pasado marzo a Sri Lanka a que llevase a cabo investigaciones legales sobre las muertes y desapariciones de miles de personas. Muchos países occidentales, incluidos Reino Unido y Canadá, han exigido una investigación independiente.