Actualizado 02/12/2017 9:50:26 +00:00 CET

Mujeres 'wahaya', una práctica que perpetúa la esclavitud en Níger

Hadijatou Mani, antigua 'wahaya'
ANTI-SLAVERY INTERNATIONAL 

Consideradas como 'la quinta esposa', carecen de derechos, trabajan como esclavas y son explotadas sexualmente

Sus hijos, considerados legítimos, son menospreciados y perseguidos por los demás vástagos y sus madres, que les consideran competencia

MADRID, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

En 2008 Hadijatou Mani hizo historia después de que el Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de Países de África Occidental (CEDEAO) condenara al Estado de Níger por no haberla protegido como debía de la esclavitud, convertida en delito desde 2003 en el país africano y penada con hasta 30 años de cárcel. Sin embargo, el caso de esta antigua 'wahaya', que huyó y se casó con otro hombre, no está resuelto y se sospecha que todavía hay muchas mujeres en su misma situación.

Pero, ¿quiénes son las 'wahayus'? Este término se emplea para definir a las mujeres compradas por hombres, normalmente acomodados y de alto rango, en algunas zonas de Níger y Nigeria, que se convierten en sus esclavas o concubinas. El islam autoriza hasta cuatro mujeres 'legales', siempre y cuando el hombre las trate a todas por igual, por lo que la 'wahaya' se convierte en general en la 'quinta esposa' sin ningún tipo de derecho, según explica Anti-Slavery International.

De acuerdo con un estudio realizado en 2012 por la ONG sobre esta práctica que se lleva a cabo principalmente en la región nigerina de Tahoua, normalmente las 'wahayu' --término en plural de 'wahaya'-- proceden de familias con estatus de esclavas, en general tuaregs negras. De las 165 con las que se habló, 129 eran descendientes de esclavos.

En general, son vendidas por sus amos --y en raras ocasiones por su familia-- a muy temprana edad. El estudio puso de manifiesto que el 83 por ciento habían sido vendidas antes de los 15 años, el 43 por ciento de ellas entre los 9 y los 11 años. Quien las compró pagó en el 80 por ciento de los casos entre unos 300 y 600 euros.

"Normalmente las 'esposas legítimas' tratan a las 'wahayu' muy mal y las ven como esclavas que tienen que realizar todas las tareas domésticas, cuidar de los animales y obedecerlas o de lo contrario serán castigadas y golpeadas", explica a Europa Press Jakub Sobik, portavoz de Anti-Slavery International. "Además las ven como una amenaza, dado que las 'wahayu' son compradas cuando son muy jóvenes para convertirse en esclavas sexuales", añade.

MALTRATADAS POR LAS ESPOSAS 'LEGÍTIMAS'

"Algunas antiguas 'wahayu' nos han contado que a menudo las esposas 'legítimas' les trataban con más dureza que sus propios amos", precisa. Con mucha frecuencia, de los abusos sexuales y violaciones a las que son sometidas, las 'wahayu' tienen hijos que son reconocidos como legítimos por sus padres, aunque separados de sus otros hermanos y sometidos a los mismos malos tratos que sus madres. "En ocasiones, los niños son alejados de sus madres a edad temprana, empiezan a trabajar pronto y nunca van a la escuela", aclara el portavoz.

Dado que estos niños se convierten en una competencia para el resto de hijos, según Anti-Slavery Intenational, muchas 'wahayu' viven en un temor constante de que les pueda suceder algo, incluso que sean secuestrados o asesinados. El recurso a la brujería y la magia, tan frecuentes en África, también suele estar a la orden del día entre las esposas 'legítimas' para tratar de quitarse de enmedio rivales para sus hijos.

Estas mujeres llevan una "vida de trabajos forzados, servidumbre y humillación", denuncia Sobik, subrayando que "trabajan sin cobrar, pueden ser heredadas, vendidas o entregadas como regalo u obsequio de boda". Su sufrimiento solo acaba cuando se agotan sus fuerzas o mueren, aunque algunas logran escapar para, en la mayoría de las ocasiones, ser devueltas por sus familias.

LA HISTORIA DE HADIJATOU

En el caso de Hadijatou, era hija de esclava y fue vendida por su amo cuando tenía 12 años por unos 320 euros. Su amo tenía ya otras cuatro mujeres, para las que estuvo trabajando diez años, durante los que fue objeto de palizas y abusos sexuales.

Tras endurecerse las penas contra la esclavitud en el Código Penal en 2003 y con el apoyo de Timidria, una ONG local con la que trabaja Anti-Slavery Internacional, el dueño de Hadijatou accedió a liberarla, entregándole incluso un 'certificado', con el objetivo de 'legalizar' su unión. Pero la joven aprovechó su libertad para casarse con el hombre que amaba.

Entonces, su antiguo dueño la denunció por bigamia y un tribunal sentenció a favor de éste, condenándola a seis meses de cárcel y "condonando" con su veredicto la práctica de 'wahaya', la cual, explica Jobik, "es reconocida bajo el derecho consuetudinario, lo que significa que pueden ser llevadas ante los tribunales si escapan".

Con el apoyo de las dos ONG, Hadijatou llevó su caso ante el tribunal de la CEDEAO, que falló en contra del Estado de Níger por no protegerla como habría debido frente a una situación que era a todas luces de esclavitud. Sin embargo, aclara Sobik, la joven "todavía está procesada por bigamia y el Tribunal Supremo aún no se ha pronunciado sobre el caso, pendiente desde hace años".

LA PRÁCTICA DE 'WAHAYA' PERSISTE

"Por lo que vemos, la práctica de 'wahaya' está disminuyendo y parece tener una menor prevalencia que hace una década, además de que el Gobierno reconoce el problema", explica el portavoz de Anti-Slavery, subrayando que la ONG no tiene datos concretos puesto que la falta de fondos le ha impedido poder hacer un seguimiento del problema como le gustaría.

Por eso, añade, una de las principales peticiones que hacen al Estado nigerino es que "realice un estudio a nivel nacional sobre la naturaleza y la prevalencia de la esclavitud, algo que no se ha hecho hasta ahora".

En todo caso, subraya Sobik, todavía hay casos de 'wahaya' y esta práctica "es solo una parte de un problema más amplio de esclavitud basado en la descendencia que todavía existe en Níger, lo que significa que las personas nacen siendo esclavas en base a su pasado étnico y son literalmente propiedad de sus amos".

En algunos casos, explica el portavoz, las personas procedentes de grupos de 'esclavos' "literalmente viven en esclavitud en las casas de sus amos" mientras que en otros "funciona más como una práctica de servidumbre, donde las personas viven en lugares separados o grupos --muchas de estas personas son nómadas-- pero se les sigue considerando bajo el control de sus amos". Incluso algunos, añade, "aunque viven libres, siguen siendo discriminados". En total, remacha, Anti-Slavery International estima que hay "miles de personas viviendo en esclavitud en Níger".

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