Actualizado 08/08/2017 17:19 CET

Nacionalistas norirlandeses incendian varios vehículos y atacan con cócteles molotov a la Policía en Belfast

Policía Belfast
REUTERS

BELFAST, 8 Ago. (Reuters/EP) -

La Policía norirlandesa ha hecho un llamamiento a la calma este martes, después de que un grupo de nacionalistas encapuchados atacara a sus agentes con cócteles molotov e incendiara varios vehículos y un edificio abandonado en Belfast.

"La Policía insta a mantener la calma después de haber tenido que afrontar varios altercados aislados por la noche", ha informado la propia Policía de Irlanda del Norte en su cuenta de Twitter. "La gente que vive ahí no quiere este tipo de comportamientos", ha añadido.

Los incidentes, que se registraron en la noche del lunes al martes, se desataron cuando el Ayuntamiento de Belfast quiso retirar los materiales de una hoguera de los Mercados, una zona cercana al centro de la ciudad que estaba preparada para los actos por el aniversario de la introducción del llamado Internamiento, un sistema puesto en marcha por el Gobierno británico por el aumento de ataques del Ejército Republicano Irlandés (IRA) y por el que detuvo a cientos de personas sin juicio.

Paul Maskey, diputado del partido nacionalista Sinn Féin, ha condenado los últimos altercados por considerarlos como "una violencia sin sentido" y ha llamado a la cordura en un momento en el que la provincia británica también está lidiando con una crisis política.

La coalición de gobierno, formada por unionistas y nacionalistas, se disolvió en enero y dio paso a un prolongado periodo de estancamiento político que ha planteado ciertos temores ante la posibilidad de que las relaciones entre ambas comunidades se deterioren.

Tradicionalmente las marchas de julio y agosto sirven de barómetro
para medir el estado de estas relaciones entre las dos comunidades. En esta ocasión, el desfile de julio, que normalmente terminaba con incidentes, ha sido una de las marchas más pacíficas desde que se firmaron los acuerdos de paz del Viernes Santo en 1998, que pusieron fin a tres décadas de conflicto con unas 3.600 personas muertas.

La violencia provocó un derramamiento de sangre aún mayor y desde entonces el 9 de agosto es una fecha que ha quedado marcada anualmente en Irlanda del Norte con fogatas, desfiles y otros actos celebrados a modo de conmemoración.