Publicado 18/06/2021 12:16

Naciones Unidas denuncia el impacto de la ofensiva huthi sobre la población civil de la provincia de Marib

Archivo - Guerra en Yemen
Archivo - Guerra en Yemen - KHALED ABDULLAH ALI AL MAHDI - Archivo

MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

La ofensiva que la insurgencia huthi ha desencadenado en la provincia yemení de Marib -- el último bastión de las fuerzas del Gobierno en el norte del país -- ha causado un enorme impacto sobre la población civil, según ha denunciado este viernes Naciones Unidas, que exige tanto a los rebeldes como al Ejército yemení y la coalición liderada por Arabia Saudí que le apoya un ejercicio de contención a la hora de desencadenar sus ataques.

Entre los últimos incidentes, Naciones Unidas destaca un ataque huthi ocurrido el 10 de junio contra un complejo civil en la capital homónima de la provincia que dejó ocho civiles muertos y 30 heridos, y otro bombardeo contra una gasolinera empleada por militares yemeníes que dejó otros 21 fallecidos, entre ellos civiles, el 5 de junio.

El movimiento huthi, Ansar Alá, ha pedido una investigación independiente de lo sucedido y se ha ofrecido a compensar a las víctimas civiles.

Además de en Marib, la ONU ha denunciado víctimas civiles de los ataques huthi contra territorio saudí, un total de 128 atentados con dron y otros 31 con misiles balísticos, algunos de ellos contra objetivos como un aeropuerto de uso exclusivamente civil o la escuela femenina de Dhahran al Janub, el pasado 13 de junio en la región saudí de Asir, en la frontera con Yemen, que no dejó víctimas.

Por todo ello, Naciones Unidas recuerda a todas las partes en el conflicto que "deben respetar sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario, incluida su obligación de respetar los principios de distinción, que prohíbe atacar a civiles y bienes e infraestructura civiles, así como los principios de proporcionalidad y precauciones en caso de ataque", según la portavoz de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Liz Throssell.

Asimismo, y dado el sufrimiento generado entre la población civil de Yemen, "las partes en el conflicto deben evitar politizar la asistencia humanitaria y permitir la importación sin obstáculos de bienes que tanto necesitan los civiles".

El enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Martin Griffiths, se mostró a finales de mayo "frustrado" por la falta de avances en las conversaciones para lograr un acuerdo para el fin de la guerra en el país, tras una nueva ronda de contactos con las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente y con los huthis.

La guerra en Yemen enfrenta al Gobierno reconocido internacionalmente, encabezado por Hadi y apoyado por una coalición internacional liderada por Arabia Saudí, y a los huthis, respaldados por Irán.

Los rebeldes controlan la capital, Saná, y otras zonas del norte y el oeste del país. El conflicto ha sufrido un recrudecimiento en varios frentes durante los últimos meses, pese a los esfuerzos internacionales de mediación, en una guerra que ha provocado la que es la mayor crisis humanitaria mundial.

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