Los niños de Basora, en riesgo de contraer enfermedades por la crisis del agua

Niños bañándose en un río en Basora
TOM PEYRE-COSTA/NRC
Actualizado 24/10/2018 13:11:15 CET

El NRC teme que se produzca "un verdadero desastre de salud pública"

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La crisis de agua que atraviesa la ciudad iraquí de Basora, en el sur del país y donde el sistema de saneamiento prácticamente se ha desmoronado, ha dejado a más de 277.000 niños en riesgo de contraer enfermedades que se transmiten por el agua en las escuelas que acaban de iniciar el año escolar, ha advertido el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC).

Los problemas de agua en la ciudad y la región ya han provocado la intoxicación de más de 110.000 personas en los últimos tres meses, de acuerdo con las cifras de la Comisión Superior para los Derechos Humanos de Irak. Como consecuencia de ello, se han producido protestas en las últimas semanas.

En Basora ha más de 40 canales, pero todos presentan una alta concentración de bacterias, sustancias químicas y sal y la mayoría están llenos de basuras, plásticos y escombros. Estos canales fluyen hasta el río Shat al Arab, desde donde se bombea el agua para los residentes.

Foto: TOM PEYRE-COSTA/NRC

La falta de agua en las zonas rurales de las provincias del sur de Irak también ha provocado el desplazamiento de miles de personas. Los residentes han contado al NRC que el acceso a agua potable se ha convertido en una fuente de tensión e incluso de violencia armada.

Los profesores han contado a la ONG que están siendo testigos de un número preocupante de casos de niños hospitalizados desde que se reanudaron las clases por diarrea, vómitos, erupciones y sarna.

En la escuela Faihaa, construida en 1952 y que se encuentra en la ciudad vieja, hay tan solo cuatro letrinas en funcionamiento para los 670 alumnos, mientras que los grifos apenas surten de agua desde los tres tanques de que se dispone y que no cuentan con un buen mantenimiento.

Como resultado de ello, en la primera semana de clases se han registrado ya varios casos de enfermedades transmitidas por el agua y se teme que haya más casos si no se rehabilitan las infraestructuras de forma inmediata.

Foto: TOM PEYRE-COSTA/NRC

La falta de agua y saneamiento adecuado tiene un impacto en los niños que van a clase, subraya el NRC, ya que estos a menudo se sienten cansados lo que afecta a su nivel de concentración y reduce su capacidad de aprendizaje.

"Muchos de nosotros nos traemos nuestras propias botellas de agua a la escuela pero los niños de las familias más pobres no pueden permitirselo", cuenta Fátima, una alumna de 10 años de Faihaa. "No tienen otra opción que beber del grifo, que está contaminado", precisa. Según señala, algunos de sus amigos ya han enfermado y se han tenido que quedar en casa o acudir al hospital.

"Ahora que las clases se han retomado tras el verano, más de 800 escuelas son el caldo de cultivo para una epidemia de enfermedades que se transmiten por el agua, incluido el cólera, a medida que las temperaturas caigan en las próximas semanas", advierte el director del NRC en Irak, Wolfgang Gressmann.

El responsable de NRC ha reconocido que a la organización le preocupa que "el deterioro de las infraestructuras de agua y saneamiento en las escuelas y lo abarrotado de las clases catapulte a la ciudad a un verdadero desastre de salud pública".

Foto: TOM PEYRE-COSTA/NRC

La ONG está trabajando con algunas de las escuelas más afectadas para garantizar que los niños reciben agua potable segura, pero ha reconocido que las necesidades son abrumadoras para las autoridades locales y las agencias humanitarias.

"Instamos a los gobiernos donantes a que financien la respuesta a este desastre en desarrollo antes de que sea demasiado tarde", reclama Gressman. "Como nos dijo el profesor de una escuela primaria: Todo el mundo está en riesgo ahora", añade.

Foto: TOM PEYRE-COSTA/NRC

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