Publicado 02/03/2021 11:35CET

La ONU pide ayuda para revertir los recortes de comida a refugiados en el este de África

Archivo - Refugiados etíopes en Sudán
Archivo - Refugiados etíopes en Sudán - WFP/LENI KINZLI - Archivo

"Nunca había habido una situación financiera tan terrible", lamentan el PMA y ACNUR

MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

La falta de fondos ha llevado a las agencias de la ONU a recortar hasta en un 60 por ciento la ayuda que brindan a más de tres millones de refugiados en la zona este de África, lo que amenaza con agravar la crisis humanitaria con casos de desnutrición, anemia y retrasos en el crecimiento de los niños.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que hacen falta unos 266 millones de dólares (unos 221 millones de euros) en los próximos seis meses para poner fin a los recortes, que se suman a los efectos colaterales derivados de la pandemia de coronavirus.

La directora regional de ACNUR, Clementine Nkweta-Salami, ha apuntado que "la pandemia ha sido devastadora para todos, pero para los refugiados todavía más". "Si no recibimos más fondos, miles de refugiados, entre ellos niños, no tendrán suficiente para comer", ha advertido.

Por su parte, el responsable del PMA para el este de África, Michael Dunford, ha subrayado que "nunca había habido una situación financiera tan terrible", por lo que ha apelado a la solidaridad para llevar la asistencia "al menos a niveles mínimos".

Muchas de estas personas "han perdido el salvavidas de las remesas debido al impacto global de la COVID-19", según Dunford, que tema que los refugiados se tengan que enfrentar a un dilema en el futuro: "Quedarse en campamentos donde la seguridad alimentaria se deteriora o plantearse volver a lugares inseguros".

La directora de ACNUR también expresa un temor similar, en la medida en que ha señalado que "los recortes de alimentos o dinero en efectivo están derivando en estrategias negativas ara cubrir las necesidades básicas, tales como eliminar o reducir comidas, aceptar préstamos con un alto interés, vender bienes, trabajo infantil y un aumento de la violencia doméstica".

A la "desesperación" se mezcla "un sentimiento de que no hay alternativa", en una región que encadena varias crisis. En los once países cubiertos en la zona por ACNUR, el 72 por ciento de los 4,7 millones refugiados registrados ya sufren por los recortes derivados de la falta de fondos y solo en Burundi y Sudán se mantienen las raciones completas.

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