Archivo - Viktor Orbán, primer ministro de Hungría - Marton Monus/dpa - Archivo
El primer ministro húngaro responde de esta forma a las críticas que habían expresado dirigentes religiosos y añade un nuevo frente de batalla a unas sanciones que tenían hasta ahora como principal obstáculo el veto propuesto por la Comisión Europea para que la UE deje de importar petróleo procedente de Rusia.
Orbán aseguró que cerrar el grifo del crudo ruso sería "una bomba atómica" para la seguridad energética de Hungría y amenazó con bloquear el paquete. El Gobierno ha propuesto esta semana que sólo se prohíba la importación por mar y no por oleoductos, una idea que por ahora no entra en los planes de Bruselas.
El Ejecutivo comunitario también quiere incluir en la lista negra a más personas del entorno del presidente de Rusia, Vladimir Putin, entre las que estarían el patriarca Kiril, que ha respaldado expresamente la ofensiva militar lanzada sobre Ucrania el pasado 24 de febrero.