Actualizado 08/01/2007 18:43 CET

Polonia.- El Vaticano asegura que no conocía la colaboración con los servicios secretos comunistas del arzobispo polaco

ROMA, 8 Ene. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Carmen Imbert) -

El prefecto de la Congregación de los Obispos del Vaticano, el cardenal Giovanni Battista Re, aseguró hoy que el Vaticano no sabía nada de las colaboraciones de espionaje de monseñor Stanislaw Wielgus cuando el pasado 6 de diciembre de 2006 el Papa Benedicto XVI le nombró arzobispo metropolita de Varsovia, cargo al que renunció ayer al inicio de su toma de posesión y cuya renuncia aceptó el Pontífice.

El cardenal Re declaró hoy en la prensa italiana que cuando monseñor Stanislaw Wielgus fue nombrado arzobispo de Varsovia "nosotros no sabíamos nada sobre su colaboración con los servicios secretos". La Santa Sede defendió al purpurado el pasado 21 de diciembre de las acusaciones de colaborar con los servicios secretos comunistas para lo que el Vaticano tomó en consideración "todas las circunstancias de su vida", afirmó el responsable vaticano.

En aquella fecha las fuentes vaticanas sabían que había tenido "contactos" con los servicios secretos, pero no se conocía la naturaleza de estos. Monseñor Wielgus negó entonces su colaboración en la KGB. Sin embargo, ayer Wielgus reconoció su participación en los servicios secretos cuando era un joven sacerdote.

El pasado 4 de enero el diario 'Gazeta Polska' publicó unos documentos que confirmaban estas colaboraciones y al día siguiente el arzobispo confesó su error al Vaticano declarando que se atenía a la voluntad del Papa. El sábado presentó su dimisión y Benedicto aceptó. Ayer, en el momento de comenzar la santa misa de toma de posesión del nuevo cargo, el arzobispo comunicó a todos los fieles su dimisión.

La Conferencia Episcopal Polaca que también defendió en su momento al obispo Wielgus, después de su dimisión pidió a todos los fieles "tratar de aceptar esta difícil experiencia en el espíritu y en la fe y de acoger en la oración a la Iglesia de Polonia". En un comunicado firmado por el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, monseñor Józef Michalik, el vicepresidente monseñor Stanislaw Gdecki y el secretario monseñor Piotr Libera pidieron a los medios de comunicación "respeto" ante la decisión del arzobispo Wielgus y "evitar intervenciones exageradas de los hechos no conformes con la verdad".

El portavoz de la Sala de prensa vaticana, Federico Lombardi, declaró que el comportamiento de monseñor Wielgus en los años pasados del régimen comunista en Polonia "ha comprometido gravemente su autoridad, incluso ante los fieles. Por ello, a pesar de su humilde y conmovedora petición de perdón, la renuncia a la sede de Varsovia y su rápida aceptación por parte del Santo Padre ha parecido una solución adecuada para afrontar la situación de desorientación que se ha creado en esa nación".

Lombardi señaló que existe un ataque a la Iglesia en Polonia en una "alianza entre perseguidores del pasado y otros adversarios". Habló de "venganzas" dentro del pueblo polaco "por quienes en el pasado persiguieron la fe".

"Es conveniente observar que el caso de monseñor Wielgus no es el primero y probablemente no será el último caso de ataque a personalidades de la Iglesia en virtud de la documentación de los servicios del pasado régimen. Se trata de un material enorme y, al tratar de evaluar su valor y de sacar conclusiones confiables, no hay que olvidar que fue producido por funcionarios de un régimen opresivo y chantajista", añadió.