Publicado 08/03/2021 15:50CET

El presidente de Burundi concede una amnistía a más de 5.000 presos para "desatascar" las cárceles

Archivo - Evariste Ndayishimiye, presidente de Burundi
Archivo - Evariste Ndayishimiye, presidente de Burundi - EVRARD NGENDAKUMANA / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Burundi, Evariste Ndayishimiye, ha concedido este lunes una amnistía a más de 5.000 presos con el objetivo de "desatascar" las prisiones del país africano, una medida que no afecta a los condenados por una serie de crímenes, incluidos los de violación, asesinato y atentado contra la seguridad del Estado.

El mandatario ha indicado en su decreto, publicado por la Presidencia a través de su cuenta en la red social Twitter, que la medida "reafirma el compromiso con impulsar los ideales de paz, justicia, respeto a los Derechos Humanos y reconciliación nacional" y ayudará a "mejorar las condiciones de detención".

Así, ha resaltado que la amnistía afecta a todas aquellas personas sentenciadas a penas "inferiores o iguales" a cinco años de cárcel, a excepción de los sentenciados por genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, posesión ilegal de armas de fuego, participación en banda armada, terrorismo, torturas y tráfico de personas.

Ndayishimiye ha manifestado que entre las beneficiadas figuran mujeres embarazadas o que estén en prisión contra sus hijos, menores de edad, ancianos con enfermedades "incurables" y todos aquellos que tengan más de 70 años en el momento de la publicación del decreto, así como los que tengan "enfermedades mentales".

Por otra parte, los condenados a cadena perpetua han visto conmutada su sentencia por 20 años de cárcel, a excepción de aquellos que cumplan su condena por los citados crímenes que excluyen a los beneficiarios de la amnistía.

El presidente ha recalcado que además serán excarceladas las personas que hayan cumplido ya tres cuartas partes de su condena, las mujeres condenadas por aborto que ya hayan cumplido tres años de prisión y los sentenciados por corrupción que devuelvan el dinero y paguen un montante en daños.

Ndayishimiye asumió el cargo en junio de 2020 tras su victoria en las presidenciales celebradas en mayo y a raíz de la repentina muerte a causa de un infarto de Nkurunziza, quien tenía que pasar el testigo a su 'delfín' en el mes de agosto.

Investigadores de Naciones Unidas manifestaron en septiembre que la llegada al poder de Ndayishimiye no había traído consigo cambios en cuanto a los abusos de Derechos Humanos. Bajo el mandato de Nkurunziza, en particular a raíz de su decisión de optar a su tercera mandato en 2015, la ONU denunció graves violaciones de los Derechos Humanos en el país.

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