Qatar rechaza "categóricamente" las acusaciones sobre una presunta "interferencia" en las legislativas en Israel

Doha habla de señalamientos "ridículos y peligrosos" y pide no ser usado como "chivo expiatorio" de ciertos "fracasos políticos"

Archivo - El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Mayed al Ansari, en una fotografía de archivo
Archivo - El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Mayed al Ansari, en una fotografía de archivo - Antonio Balasco / Zuma Press / Europa Press
Europa Press Internacional
Publicado: jueves, 29 octubre 2026 15:37

MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Qatar ha rechazado este jueves "categóricamente" las acusaciones sobre una presunta "interferencia" por parte de Doha en las legislativas en Israel, que ha enmarcado en "otra campaña de desinformación" destinada a "arrastrar" al país a las "disputas políticas" israelíes.

"Rechazamos categóricamente las acusaciones de que Qatar haya interferido en las elecciones israelíes o financiado actividades destinadas a influir en sus resultados", ha dicho el portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí, Mayed al Ansari, a través de un comunicado publicado en redes sociales.

Así, ha denunciado que determinados "políticos" y "sus contactos en los medios de comunicación" han acusado a Doha de "comprar a Benjamin Netanyahu, a la izquierda política israelí y, en esta última campaña, al voto árabe". "Si hubiera que creer tales afirmaciones, parecería que Qatar es dueño de todo Israel", ha ironizado.

"Estas acusaciones son, a partes iguales, ridículas y peligrosas", ha apuntado Al Ansari, quien ha hecho hincapié en que las "recurrentes menciones" a Qatar en el marco de la campaña electoral israelí "revela una obsesión excesiva con el país entre ciertas figuras políticas y mediáticas de Israel".

En este sentido, ha esgrimido que "Qatar no debe ser utilizado como chivo expiatorio de los fracasos políticos de determinados políticos israelíes", al tiempo que ha ahondado en que estas personas, a las que no señala por su nombre, "harían mejor en centrarse en sus propios votantes, en mejorar la vida cotidiana de la población y en reparar el daño que han causado en la región".

"Reiteramos que no tenemos ninguna participación en la disputa política o electoral de Israel. Se trata de asuntos internos israelíes en los que no intervenimos, y no aceptaremos ningún intento de involucrar a Qatar en sus disputas políticas internas", ha reiterado el portavoz de la diplomacia qatarí.

Al Ansari ha reclamado además al próximo Gobierno israelí que respete el Derecho Internacional y "aborde de forma seria y honesta la cuestión palestina", incluido "el respeto de los derechos inalienables de los palestinos", entre ellos "su derecho a la autodeterminación y a un Estado independiente en las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital".

Por último, ha remarcado que estas acusaciones "no apartarán" a Doha de su "importante papel" de mediación en la región, también en el caso de la Franja de Gaza, y ha adelantado que Qatar "seguirá trabajando estrechamente con los socios regionales e internacionales para resolver los conflictos actuales mediante la diplomacia".

"No permaneceremos en silencio mientras se explota el nombre de Qatar al servicio de agendas electorales o intereses políticos particulares", ha zanjado, después de que el Shin Bet abriera una investigación sobre una supuesta financiación extranjera, potencialmente desde Qatar y Turquía, para influir en la votación entre la comunidad árabe-israelí, según 'The Jerusalem Post'.

De hecho, el Likud de Netanyahu denunció a primera hora del día la existencia de una presunta trama de injerencia extranjera en el proceso electoral, en un caso al que se refiere como 'Raamgate' --en referencia al partido árabe Raam--, y reclamó una investigación inmediata por parte de los servicios de seguridad y la Policía.

La formación calificó el supuesto escándalo como "un terremoto" y aseveró que las elecciones fueron manipuladas, antes de hablar de "atentado contra la democracia" y advertir de que el objetivo de estos presuntos planes sería impulsar la "islamización de Israel" y provocar la caída de Netanyahu.

Los resultados dan en estos momentos la victoria al Likud, que se habría hecho con 27 escaños, por los 21 del partido del opositor Gadi Eisenkot, Yashar. Sin embargo, ninguno de sus bloques cuenta con los escaños suficientes para tener la mayoría, lo que deja la llave en manos de los partidos árabes o de una alianza derechista que excluya a los ultraortodoxos.

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