El reto económico de identificar a los migrantes ahogados en el Mediterráneo

Actualizado 22/08/2016 9:07:04 CET
Embarcación con inmigrantes en el Mediterráneo
REUTERS

ROMA/ATENAS, 20 Ago. (Reuters/EP) -

Expertos, autoridades y ONG piden ayuda financiera para coordinar los esfuerzos de identificación de los migrantes ahogados en el Mediterráneo, cuyos nombres acaban sustituidos por números en los cementerios de Sicilia y Calabria en medio de un "vacío político" que solo se puede combatir con la "improvisación", según lamentó la Organización Internacional para la Migración (la OIM) en un informe publicado el pasado mes de junio.

"Es un problema complejo y es un problema internacional", apuntó la directora general de la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas (ICMP, por sus siglas en inglés), Kathryne Bomberger, quien insiste en la necesidad de contar con apoyo económico para identificar a los fallecidos. Su organización, subraya, ha hecho todo lo posible.

"Estamos listos. Tenemos las bases de datos, tenemos un acuerdo con Italia, hemos hecho nuestros deberes", apunta Bomberger mientras equipos de forenses en Italia y Grecia trabajan hora tras hora para intentar poner nombre a las víctimas de los naufragios en un año donde más de tres cuartas partes de los inmigrantes fallecidos en todo el mundo, 4.027, han sucedido en aguas del Mediterráneo.

VACÍO POLÍTICO

El informe de junio de la OIM apunta la ausencia de un protocolo que favorezca la coordinación y consolide el gran trabajo --valoró el documento-- realizado por el Comisionado Especial para Personas Desaparecidas del Gobierno de Italia, que recientemente ha firmado un acuerdo con un laboratorio forense universitario, comprometido a trabajar gratis en la identificación de los fallecidos.

El problema reside en que las muestras de ADN acaban acumulándose en los cientos de informes que reciben las embajadas y las ONG, a su vez asfixiadas por las peticiones de efectos personales --como cepillos de dientes-- que acumulan material genético de las víctimas, así como fotografías para facilitar la identificación directa por sus familiares. Para hacerse una idea, de las cerca de 1.500 víctimas de naufragios transportadas a Italia, solo 200 han sido identificadas.

A veces hay éxito, como sucedió en el caso de un bebé de seis meses, desaparecido el 29 de octubre en un naufragio que costó la vida a 19 inmigrantes. El cuerpo del pequeño flotó a la deriva durante 150 kilómetros, hasta que pudieron encontrarlo. Al final, la Policía identificó al niño a través de unas muestras de ADN de su padre sirio, uno de los 139 supervivientes del naufragio, cerca de la isla griega de Kalimnos, en el Egeo.

Otros, como Mose, siguen esperando. Mose, eritreo, vio por última vez a su mujer el 26 de mayo, cuando ambos tomaron barcos separados para escapar del país, --Mose huía del servicio militar obligatorio--. El barco de ella acabó naufragando. "Tiene una marca reconocible", explica Mose a los oficiales del centro de recepción de inmigrantes donde vive.

EMPATÍA HISTÓRICA

"Es lo menos que podemos hacer por esta gente", declara la directora de la División de Ciencias Forenses, Penelope Miniati, particularmente sensibilizada ante la historia de desplazamientos de la comunidad griega al extranjero a mediados del siglo XX.

Países como Estados Unidos, Canadá o Australia se convirtieron en el hogar de acogida de cientos de miles de griegos que escapaban de la pobreza en su país. Muchas familias separadas nunca volvieron a reunirse.

"Somos griegos, hemos sido inmigrantes y a veces hemos perdido gente en el camino. Y todos nos hemos preguntados qué ha sido de ellos", aseveró Miniati.

LOS VALORES CUENTAN

"Necesitamos dinero para estandarizar el modelo que estamos intentando imponer y para conseguir que participen las comunidades de inmigrantes del norte de Europa", señala la comisaria adjunta italiana para los desaparecidos, Agata Iadicicco.

Y dado que no hay indicios de que la llegada de inmigrantes vaya a disminuir en los próximos meses, la urgencia de la situación es extraordinaria y es, como recordaba el primer ministro, Matteo Renzi, una cuestión de valores humanos.

Por ese motivo ordenó a la Marina que reflotara una embarcación hundida con 450 cadáveres a bordo el año pasado. "Hay que recordar a Europa cuáles son los valores que realmente cuentan", dijo.

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