Publicado 05/08/2022 14:29

Ruanda dice que el informe de la ONU sobre su supuesto apoyo al M23 "busca distraer de los problemas"

Archivo - El presidente de Ruanda, Paul Kagame
Archivo - El presidente de Ruanda, Paul Kagame - -/Rwandan President Official Fli / DPA - Archivo

RDC destaca que "la verdad termina siempre por triunfar" y pide que se saquen conclusiones "rápidamente"

MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Ruanda ha rechazado las conclusiones de expertos de Naciones Unidas sobre su apoyo al grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) en el este de República Democrática del Congo (RDC) y ha señalado que el documento busca "distraer de los problemas reales".

"Ruanda no puede comentar un informe que no ha sido publicado ni validado", ha dicho la portavoz del Gobierno ruandés, Yolande Makolo, un día después de que medios internacionales indicaran que el informe de los expertos apuntaba a "pruebas sólidas" sobre el apoyo de Kigali al M23.

Así, ha recordado que "el Consejo de Seguridad de la ONU recibió un informe del grupo de expertos sobre RDC en junio de 2022 que no contenía estas falsas acusaciones, mientras que el siguiente informe de mitad de mandato debería ser entregado en diciembre".

Así, Makolo ha incidido en que "hasta que el problema de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) --un grupo armado rebelde fundado e integrado principalmente por hutus responsables del genocidio de 1994 en el país africano--, que opera en colaboración cercana con el Ejército de RDC, sea tomado en serio y abordado, no podrá lograrse la seguridad en la región de los Grandes Lagos".

"Esto está pasando ante la vista de la Misión de la ONU en RDC (MONUSCO), que ha estado presente en RDC desde hace más de 20 años, sin que haya solución a la vista", ha lamentado, antes de denunciar "múltiples ataques" desde RDC contra territorio ruandés.

"Se han llevado a cabo investigaciones y eran parte del informe de junio del grupo de expertos de la ONU. Ruanda tiene el derecho legítimo y soberano a defender nuestro territorio y a nuestros ciudadanos, sin esperar a que tenga lugar un desastre", ha explicado.

En este sentido, ha sostenido que "la presencia del M23 y sus orígenes son bien conocidos, como problema de RDC, que busca hacer que sea una carga para otros países. "Ruanda ha desarmado y acantonado a los combatientes del M23 lejos de la frontera con RDC", ha reseñado.

"Otros, que están dispersos en la región y están en conflicto con su Gobierno, no son responsabilidad de Ruanda. Ruanda acoge además a decenas de miles de refugiados congoleños, muchos desde hace más de 25 años", ha recordado.

Por último, ha insistido en que "Ruanda ha hecho sonar la alarma de forma consistente ante la ONU y otros actores internacionales sobre la violación de la seguridad del país". "Ruanda está trabajando por la paz y la estabilidad, de la que Ruanda y todos los vecinos podrían beneficiarse", ha zanjado.

Por su parte, el portavoz del Gobierno congoleño, Patrick Muyaya, ha aplaudido las informaciones sobre el informe y ha indicado que "la verdad termina siempre por triunfar". "Nos felicitamos por las conclusiones", ha agregado.

"Esperamos que rápidamente se saquen conclusiones para poner fin a la injerencia de Ruanda y lograr una paz duradera", ha señalado en su cuenta en Twitter, tras la reiteradas acusaciones de Kinshasa contra Kigali por su presunto apoyo al M23.

Las relaciones entre RDC y Ruanda han atravesado momentos de crisis desde la llegada masiva al este de RDC de hutus ruandeses acusados de haber masacrado a los tutsis durante el genocidio de Ruanda de 1994. Tras cierta etapa de relajación diplomática, el conflicto volvió a ganar intensidad en mayo, cuando el Gobierno congoleño convocó al embajador ruandés para denunciar el presunto apoyo del país al M23.

El M23 ha sido acusado desde noviembre de 2021 de llevar a cabo ataques contra posiciones del Ejército en Kivu Norte, a pesar de las autoridades congoleñas y el M23 firmaron en diciembre de 2013 un acuerdo de paz tras los combates registrados desde 2012 con el Ejército, que contó con apoyo de tropas de Naciones Unidas. Expertos de la ONU acusaron a Uganda y a Ruanda de apoyar a los rebeldes, si bien ambos países lo negaron.

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