Sarkozy solicita a Hu Jintao la reducción progresiva de la pena de muerte en China

Actualizado 26/11/2007 10:45:35 CET
Actualizado 26/11/2007 10:45:35 CET

Sarkozy solicita a Hu Jintao la reducción progresiva de la pena de muerte en China

BEIJING, 26 Nov. (EP/AP) -

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, solicitó hoy a su homólogo chino, Hu Jintao, la reducción progresiva de la aplicación de la pena de muerte en el país asiático, según confirmó el palacio presidencial del Elíseo en un comunicado.

"No pido una abolición completa, pero sí una acentuación de una tendencia que está cogiendo forma en los últimos tiempos de manera natural", resaltó el líder francés. La respuesta de Jintao a la petición de Sarkozy fue la de pedir que "las cosas evolucionen por sí mismas", de manera que se consiga "reducir el número de las penas solicitadas", señaló.

Durante una cena entre ambos dirigentes dentro de la visita de tres días a China del presidente francés, también salieron a colación otros temas entre los que destacaron las peticiones de liberación de periodistas extranjeros o de una solución a la crisis de Birmania.

El grupo francés Reporteros Sin Fronteras había solicitado a Sarkozy tratar la situación de los 33 periodistas y 50 disidentes encarcelados en el país asiático. Jintao no respondió a estas alusiones, explicó el Elíseo.

Sarkozy afirmó tras la reunión que había solicitado urgentemente "un fuerte trabajo conjunto" para encontrar la solución a la crisis en la vecina Birmania, donde la Junta Militar suprimió violentamente las protestas prodemocráticas. "Si hay un país que puede hacer que las cosas cambien, ese es China", señaló el dirigente.

En declaraciones previas a este encuentro, Sarkozy mencionó otro tema delicado: el yuan, la divisa china. El presidente francés dijo que el yuan estaba devaluado, lo que provocaba que los productos chinos fueran excesivamente baratos. Como resultado, indicó, ha aumentado el superávit comercial de China en relación a Francia y al resto de Europa.

El presidente francés también aludió a la falsificación de productos en China, entre ellos famosas marcas francesas como Louis Vuitton y Christian Dior, y dijo que China, "como una gran potencia económica", debe respetar las normas del comercio mundial.