Actualizado 13/06/2020 09:03 CET

El segundo brote de ébola en República Democrática del Congo, contenido aunque "impredecible"

Trabajos de MSF para contener el ébola en Mangina
Trabajos de MSF para contener el ébola en Mangina - MSF/CARL THEUNIS - Archivo

La OMS y MSF instan a no bajar la guardia pese a que por ahora se han confirmado solo una docena de casos

MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

La esperanza de eliminar el ébola en República Democrática del Congo (RDC) se vio truncada el 1 de junio con la confirmación de un segundo brote en la zona noroeste --sin relación con el de la parte este--, lo que ha llevado a autoridades y organizaciones a redoblar esfuerzos para hacer frente a una nueva amenaza que, aunque contenida por ahora, puede ser "impredecible".

RDC ha vivido en su zona este el que ya está considerado como el brote de ébola más grave de su historia, con 3.463 casos repartidos por las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur. De estos enfermos, 2.280 perdieron la vida, lo que supone una tasa de mortalidad del 66 por ciento, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El último paciente confirmado recibió el alta en una clínica de Beni, en Kivu Norte, el 13 de mayo, por lo que el contador está en marcha para los 42 días que deben transcurrir para dar por concluido el brote, algo previsto en principio para el 25 de junio.

Los ojos están ahora puestos en la zona de Mbandaka, situada en la provincia de Ecuador y epicentro del undécimo brote de ébola en República Democrática del Congo. Los análisis genéticos han demostrado recientemente que no guarda relación con los focos del este, algo que como ha reconocido la responsable de la OMS para África, Matshidiso Moeti, "no es ninguna sorpresa".

Un portavoz de esta organización, Nsenga Ngoy, ha coincidido también en una entrevista a Europa Press en que los análisis no han supuesto ninguna revelación inesperada, habida cuenta de que el ébola sigue siendo un virus endémico en el país africano y Mbandaka no está lejos de donde se detectó por primera vez en humanos en 1976. Asimismo, ha dejado claro que "en absoluto" afecta a la respuesta.

Las autoridades han confirmado hasta el momento 12 casos y, según Nsenga Ngoy, la cifra de fallecidos asciende ya a diez. "Por ahora", el brote parece controlado, en la medida en que "los casos no están aumentando de forma exponencial", pero el experto de la OMS ha advertido de que su evolución es "impredecible" y es clave vigilar durante 21 días a los contactos --"más de 200"-- de los pacientes ya diagnosticados.

En colaboración con el Ministerio de Sanidad congoleño y de otros aliados, la OMS ha enviado equipos de vacunación a las zonas afectadas, donde ya ha suministrado dosis a cientos de personas. Nsenga Ngoy ha explicado que trabajan para garantizar que haya centros de tratamiento adecuados, vigilancia en los puntos de entrada y salida y un trabajo de información y pedagogía con las comunidades.

La responsable de comunicación de Médicos Sin Fronteras en República Democrática del Congo, Anne Boher, ha confirmado a Europa Press que la ONG también ha enviado esta semana una misión a la zona para "analizar la situación y evaluar las necesidades", a la espera de que en los próximos días tome una decisión sobre su posible incorporación a la respuesta.

DOBLE AMENAZA

Boher ha abogado por no bajar la guardia, en la medida en que el virus del ébola puede expandirse "rápidamente" por zonas urbanas o con mucho movimiento de población. El 5 de junio, Mbandaka confirmó también su primer caso de COVID-19, en el marco de una pandemia extendida ya a todo el mundo y que suma más de 4.600 casos y unos cien fallecidos en el país africano.

MSF trabaja ya para prevenir y tratar los contagios por el nuevo coronavirus, pero Boher ha apuntado que "la cifra de casos está aumentando rápidamente", con el 90 por ciento de ellos concentrados por ahora en la megaurbe de Kinshasa, donde viven más de once millones de personas.

"Es preocupante, pero no podemos predecir cómo evolucionará", ha afirmado la portavoz de MSF, que teme que la atención dedicada a atender la COVID-19 pueda desviar recursos, "tanto económicos como humanos", que en circunstancias distintas irían destinados a la atención de personas vulnerables o a la prevención de otras enfermedades.

Tampoco la OMS se atreve a pronosticar cuándo podría llegar República Democrática del Congo al pico de la enfermedad, ya que como asegura Nsenga Ngoy "hay muchos parámetros" a tener en cuenta, especialmente en un país de tal magnitud.

La ONU ha autorizado esta semana el desembolso de 40 millones de dólares del fondo de emergencia para responder al ébola en el país africano y, aunque el portavoz de la OMS ha reconocido que "obviamente se necesitan más recursos", ha defendido la capacidad de todos los actores para hacer frente de forma coordinada a las múltiples amenazas.

"No es la primera vez que coinciden varios brotes al mismo tiempo", ha recordado Nsenga Ngoy, incluyendo también dentro de estos desafíos la fiebre amarilla, el cólera y el sarampión, enfermedad esta última de la que se han detectado más de 300.000 casos y más de 6.000 muertos desde junio de 2019. Confía en que en unos meses el décimo y el undécimo brote de ébola sean ya historia, si bien solo será un capítulo más para un continente que tiene abiertas unas 150 emergencias sanitarias.