MOGADISCIO 11 Jul. (EP/AP) - Cientos de combatientes que luchaban contra la milicia islámica somalí en la capital se han rendido hoy depués del brote de violencia que comenzó el domingo y que se ha saldado con más de 70 personas muertas, según fuentes oficiales.
Los combatientes, leales al 'señor de la guerra' Abdi Awale Qaybdiid, depusieron las armas y ofrecieron furgonetas cargadas con armas pesadas a la milicia islámica, según Heyle Abdi, un alto dirigente del grupo islamista. El paradero de Qaybdiid no está claro de momento.
La Unión de los Tribunales Islámicos expulsó de Mogadiscio a la alianza secular formada por los señores de la guerra respaldada por Estados Unidos el mes pasado, pero Qaybdiid había renunciado a desarmarse.
La violencia empezó el domingo y rompió un período de relativa calma bajo el mando de los combatientes islámicos, que están volviéndose cada vez más radicales desde que tomaran la capital y establecieran tribunales coránicos. Los disparos y el mortero se apoderaron de la ciudad durante dos días, obligando a los residentes a refugiarse en sus casas o a huir de la capital.
"La guerra es inevitable porque nadie puede mantener la autoridad en la ciudad sino son los tribunales islámicos", dijo ayer el jeque Sharif Sheikh Ahmed, un alto dirigente islámico.
La ciudad ha permanecido tranquila después de la rendición, y el transporte público ha vuelto a funcionar. Los miembros de la milicia islámica registraron casa por casa buscando las armas que los hombres de Qaybdiid podrían haber escondido.
Somalia carece de un gobierno efectivo desde que los 'señores de la guerra' depusieron al dictador Siad Barre en 1991. Los fundamentalistas islámicos han ocupado el vacío de poder y se presentan como una alternativa política y militar.
La volátil nación en el Cuerno de África ha sido de especial interés para Estados Unidos, que teme que se convierta en refugio para la red terrorista de Usama Bin Laden, como ocurrió con Afganistán a principios de los 90.
Fuerzas estadounidenses cooperaron con los señores de la guerra, con la esperanza de capturar a tres miembros de Al Qaeda acusados de los atentados de 1998 sobre embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania.
Los islamistas han resultado vencedores de la contienda, arriconando progresivamente al Gobierno interino, que se estableció con el apoyo de las ONU, pero que carece prácticamente de autoridad fuera de su base de Baidoa, a 150 kilómetros de Mogadiscio.
La milicia islámica ha prohibido el cine, la televisión y la música. La semana pasada, dos personas fueron asesinadas mientras veían clandestinamente el Mundial de Fútbol. También cancelaron una boda, porque incluía una banda de música y los hombres y las mujeres se relacionaban conjuntamente.