BELGRADO/PRISTINA, 29 Nov. (Reuters/EP) -
El presidente de Serbia, Boris Tadic, ha pedido a los serbios que viven en Kosovo que retiren las barricadas que colocaron en el norte de esta antigua provincia serbia porque la situación que han creado hace que sea más difícil para Serbia entrar en la Unión Europea.
Habitantes serbios y efectivos de las fuerzas de paz de la OTAN (KFOR) mantuvieron unos enfrentamientos este lunes en la zona, en los que, según la Alianza Atlántica, 30 soldados austriacos y alemanes resultaron heridos, algunos al recibir disparos de armas ligeras y al ser atacados con cócteles molotov. La OTAN ha amenazado este martes con recurrir a la fuerza letal si vuelve a ocurrir algo similar.
Serbia debe resolver la situación en el norte de Kosovo --cuya población serbia se niega a reconocer a este territorio como Estado independiente-- si no quiere perder la oportunidad de conseguir el estatus de país candidato a entrar en la UE cuando los Estados miembros se reúnan el próximo 9 de diciembre.
Tadic ha instado a la Alianza Atlántica a no recurrir a la fuerza para retirar las barricadas. "Al mismo tiempo, exhorto a los representantes políticos de los serbios a que pidan a la gente que quite las barricadas", ha declarado a los medios de comunicación en Belgrado.
"Estamos en un círculo vicioso del que no podemos salir. Sólo los extremistas, los extremistas políticos, los extremistas en todos los ámbitos de la vida se pueden beneficiar de una situación así", ha señalado.
Los serbokosovares mantienen barricadas en el norte de Kosovo desde el pasado julio, cuando el Gobierno de este país intentó hacerse con el control de dos puestos situados en la frontera con Serbia.
En la loclidad de Jagnjenica, el escenario de enfrentamientos este lunes, los serbios han comenzado a construir nuevas barricadas y han amenazado con rodear a los soldados de la misión de la OTAN desplegados en la carretera, según ha podido observar un reportero de Reuters.
El presidente serbio, Boris Tadic, ha asegurado que los enfrentamientos del lunes, en los que los militares de la KFOR recurrieron al lanzamiento de pelotas de goma y emplearon cañones de agua y gases lacrimógenos para contener a los serbios, han dañado la credibilidad de Serbia en su intento por lograr ingresar en la Unión Europea.
"Por tanto, el país está ahora más lejos de la candidatura de la UE de lo que lo estaba ayer", ha subrayado. Por su parte, la misión de la OTAN ya ha advertido de que dará una respuesta firme si vuelven a registrarse incidentes en el norte de Kosovo.
"Si nos enfrentamos a una ola de violencia con armas cortas, bombas y cócteles molotov, lo que significa fuerza letal contra los soldados, la KFOR puede reaccionar... En el nivel de las armas no letales para prevenir nuevas bajas", ha afirmado el jefe de la misión aliada, el general de División alemán Erhard Drews, en declaraciones a la prensa.
Kosovo declaró su independencia en febrero de 2008 aunque la mayoría de su población serbia, emplazada en el norte, se niega a reconocerlo como Estado y sigue manteniendo su lealtad al Gobierno serbio. Los serbokosovares representan la minoría de la población kosovar, compuesta en un 90 por ciento por albanos.
Serbia perdió el control de la que entonces era una de sus provincia en 1999, cuando las fuerzas de la OTAN bombardearon el territorio durante 78 días para poner fin a los asesinatos masivos de albanokosovares perpetrados por las fuerzas al mando del entonces presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic.
Kosovo declaró unilateralmente su independencia en febrero de 2008 y logró el apoyo de buena parte de los países occidentales de la comunidad internacional. Sin embargo, el nuevo estado mantiene una población serbia minoritaria en el norte del país que se niega a asumir la autoridad de Pristina y continúa funcionando como parte de Serbia. Hasta el momento, Kosovo ha conseguido el reconocimiento de más de 80 países, incluidos Estados Unidos y la mayoría de la Unión Europea.