Tenemos que actuar frente a la violencia

Hay que enseñar que la violencia no es la respuesta y que causa cicatrices más profundas que las marcas en la piel

Un niño tacha la palabra violencia con pintura roja
REUTERS / STRINGER .
Dana
Europa Press Internacional
Actualizado: viernes, 17 noviembre 2017 17:06

MADRID, 17 Nov. (Por Dana, joven líder de Rumanía de 17 años) -

La violencia nos afecta todos los días, directa o indirectamente. El problema con este fenómeno es que se acepta como normal y no hay mucha gente que reaccione cuando lo presencia.

Pero hay personas que están más expuestas a la violencia, para quienes es especialmente difícil escapar. Les resulta casi imposible poder defenderse: las personas sin hogar, las minorías, los pobres, pero, especialmente, los niños y las mujeres.

La violencia es la respuesta de algunas personas, incapaces de expresar sus necesidades con palabras, que dirigen su ira hacia aquellos a los que considera, erróneamente, más débiles: los niños y las mujeres.

No nacemos violentos; no está en nuestra naturaleza, como se dice. Estar expuesto repetidamente a la violencia, conducirá seguramente al mismo comportamiento. Como ejemplo, es muy probable que un niño que vive en un ambiente violento, donde su madre es maltratada por su pareja física, emocional o económicamente, actúe también de forma violenta con sus compañeros. Además, sus posibilidades de convertirse en un adulto violento son muy altas. Por tanto, hay un claro círculo vicioso que debe detenerse.

En 2015, se informó de más de 13.000 casos de violencia en Rumanía, pero la realidad es que la cifra podría ser mucho más alta. Juntos, niños y niñas, jóvenes líderes y adultos, tenemos que pasar a la acción y uno de los primeros pasos que hay que dar es involucrarse en movimientos y campañas contra la violencia.

CAMBIAR LA MENTALIDAD

Necesitamos llevar este problema a un nivel más alto, como lo estamos haciendo aquí hoy. Puede llevar mucho tiempo, porque aquí estamos hablando de cambiar una mentalidad que ya ha durado demasiados años.

Necesitamos educar a los niños, maestros y padres y especialmente a los más jóvenes, y enseñarles que la violencia no es la respuesta y que causa cicatrices más profundas que las marcas en la piel. Es una misión difícil; es verdad, porque cada situación es diferente. Pero no podemos soñar con una sociedad desarrollada, si seguimos faltándole al respeto a los demás y siendo agresivos.

Soy una joven líder y sueño con un mundo sin violencia, basado en la paz y el respeto. Sí, puedes llamarme soñadora, pero sé que cada persona tiene exactamente el mismo sueño. Así que, ¡seamos esos soñadores que transformaron sus sueños en realidad!

(Este artículo forma parte del informe de World Vision 'Se necesitan a todos los niños y niñas. Levantando las voces de los jóvenes líderes' en el que la ONG plasma sus deseos de que los niños y los jóvenes sean vistos como agentes de cambio y puedan participar en cualquier tipo de acción para acabar con la violencia)

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