Publicado 04/07/2021 15:17CET

El TPLF fija la retirada militar, rendición de cuentas y la llegada de ayuda como condiciones para la paz en Etiopía

Archivo - Desplazados y refugiados por el conflicto en Tigray (Etiopía)
Archivo - Desplazados y refugiados por el conflicto en Tigray (Etiopía) - BYRON SMITH / GETTY IMAGES - Archivo

El grupo se muestra "en principio" dispuesto a un alto el fuego a cambio también del reconocimiento pleno de su autoridad en Tigray

MADRID, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) ha exigido este domingo al Gobierno etíope la retirada militar, la rendición de cuentas para los líderes de Etiopía y Eritrea, la llegada de ayuda humanitaria y la liberación de sus prisioneros como condiciones indispensables para negociar la paz con las autoridades centrales y poner fin al conflicto en esta región del norte del país.

La ofensiva de Etiopía contra el TPLF arrancó en noviembre de 2020 tras un ataque contra una base militar y después de un drástico repunte de las tensiones entre la formación y el Gobierno central. El conflicto ha provocado una grave crisis humanitaria, en medio de denuncias sobre abusos cometidos por las fuerzas gubernamentales y eritreas en sus operaciones.

Meses de enfrentamientos por el control de la zona parecieron desembocar en la victoria del Ejército etíope y su aliado eritreo hasta un sorprendente vuelco ocurrido en los últimos días, cuando el Ejército decidió dar un paso atrás, en parte por las presiones internacionales, que ha llevado a la reconquista de territorios perdidos por parte del TPLF, ahora reconvertido junto a otras milicias en las llamadas Fuerzas de Defensa de Tigray (FDT).

En un comunicado publicado en su cuenta de Twitter, el portavoz del TPLF, Getachew Reda, ha acusado al primer ministro etíope, Abiy Ahmed, de "esconder en forma de declaración de alto el fuego" lo que han sido en realidad "una serie de derrotas decisivas" contra su "camarilla fascista".

Con todo, y como gesto de buena voluntad, Getachew ha asegurado que "el Gobierno de Tigray", liderado por el TPLF hasta el inicio en noviembre de la ofensiva etíope, y de nuevo en el poder, "está dispuesto y capacitado para extender su respaldo sin reservas a la hora de crear un ambiente favorable" para la llegada de ayuda a la población y, llegado el caso, "aceptar un principio de alto el fuego siempre y cuando se solucionen ciertos espinosos problemas".

Así pues, el TPLF exige el cumplimiento de seis condiciones para comenzar las negociaciones, comenzando por la retirada militar "de las fuerzas invasoras procedentes de (la vecina región de) Amhara, así como de Eritrea". Estas últimas deberán "abandonar el país sin dilación alguna" y cualquier conflicto entre Tigray y Eritrea deberá resolverse únicamente entre ambas partes.

Además, el TPLF insta a la apertura también inmediata de procedimientos contra el primer ministro etíope y contra el presidente de Eritrea, Isaias Afwerki, a quienes acusan directamente de "infligir un daño incalculable" a la población de Tigray a través de la comisión de "genocidio y limpieza étnicas", por lo que pide a Naciones Unidas el establecimiento de una comisión independiente para su investigación y la puesta en marcha de mecanismos para la posible apertura de diligencias por parte del Tribunal Penal Internacional (TPI).

El TPLF exige también a Etiopía que permita el acceso "sin impedimentos" a ayuda humanitaria, el retorno seguro de los desplazados y el establecimiento de un programa de indemnizaciones para compensar a las miles de familias desplazadas y afectadas por los combates. En este sentido, la formación garantiza la protección de los cooperantes que participen en estas operaciones humanitarias.

Finalmente, en el terreno político, solicita el retorno al pleno reconocimiento del grupo como máxima autoridad y representante del "gobierno democráticamente electo" de Tigray sin intervención alguna de "las instituciones de seguridad o inteligencia" del Gobierno etíope así como la liberación no solo de los presos políticos de la organización, sino de los militares etíopes naturales de Tigray que se encuentran encarcelados, denuncian, por el mero hecho de su procedencia.

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