Turquía ordena la detención de 144 personas por sus vínculos con el clérigo Fetulá Gulen

El clérigo turco Fetulá Gulen, exiliado en Estados Unidos
HANDOUT /REUTERSEL - Archivo
Publicado 22/03/2019 12:28:46CET

ESTAMBUL, 22 Mar. (Reuters/EP) -

La Fiscalía turca ha anunciado este viernes que ha ordenado la detención de 126 trabajadores del sistema judicial y otros 18 ingenieros que ejercen en el sector de Defensa, todos ellos acusados de mantener vínculos con la red del clérigo islamista Fetulá Gulen, al que el Gobierno turco acusa de orquestar el fallido golpe de Estado de 2016.

Ankara considera que en su Ejército, instituciones estatales y judicatura hay infiltrados de la red de Gulen, antiguo aliado del presidente, Recep Tayyip Erdogan, que ha negado su participación en el golpe y que desde 1999 vive en Pennsylvania. Desde el golpe, cientos de fiscales y jueces han sido despedidos de sus puestos.

La Fiscalía de Estambul ha asegurado que los 126 sospechosos vivían en casas donde la red de Gulen entrena individuos para que trabajen en el sistema judicial del país. Supuestamente, el objetivo es que los que pasen las pruebas comiencen a trabajar como jueces o fiscales, mientras que el resto formen parte la red de abogados de la organización.

De los 126 sospechosos, 108 son abogados en activo, ocho eran jueces o fiscales que han sido despedidos de sus puestos y uno ejercía actualmente, según ha explicado la oficina de la Fiscalía.

Doce de los sospechosos están en paradero desconocido o han dejado el país, ha concretado la Fiscalía de Estambul, mientras que hay operaciones en marcha por toda Turquía para detener a los 114 restantes.

En una operación diferente, la Fiscalía de Ankara ha anunciado que ha ordenado la detención de otras 18 personas acusadas de mantener vínculos con Gulen, en este caso ingenieros que estaban trabajando para Havelsan, una compañía relacionada con la industria de Defensa.

Desde el fallido golpe de Estado de julio de 2016, más de 77.000 personas han sido detenidas y están pendientes de juicio. Además, las autoridades del país han suspendido o despedido a unos 150.000 funcionarios y personal militar.

Mientras los críticos de Erdogan aseguran que el golpe es un pretexto para aplastar a la oposición, las autoridades turcas insisten en que estas medidas son necesarias para combatir las amenazas a la seguridad nacional.

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