BRUSELAS 11 Jul. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, propuso hoy crear un fondo dotado con 3.000 millones de euros destinado a mejorar la gobernanza en Africa y reclamó sentar las bases para lograr en el futuro un sector energético estable, dos mensajes lanzados a los líderes que se reunirán del 15 al 17 de julio en San Petersburgo en el marco de la cumbre del G8 que por primera vez se celebra en Rusia.
Una de las tareas que tendrán los dirigentes del G8 será acordar una serie de principios comunes en materia de seguridad energética que abarque todos los actores de la cadena energética, desde los países productores hasta los consumidores pasando por los de tránsito. Para el Ejecutivo comunitario la otra gran prioridad será acelerar el ritmo de la puesta en marcha de los compromisos respecto a Africa que se adoptaron en la anterior reunión, celebrada hace un año en la localidad británica de Gleneagles.
En la carta que ha remitido el presidente del Ejecutivo comunitario al presidente ruso y anfitrión del encuentro, Vladimir Putin, Barroso anuncia que la UE no sólo cumplirá la promesa de doblar de aquí a 2010 la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), sino que estará en condiciones de crear este fondo con 3.000 millones de euros para promover el buen gobierno y favorecer así que las ayudas se gasten de manera eficaz.
Barroso defenderá en San Petersburgo que el sector energético debe crear un clima favorable a la libre circulación tanto del suministro como de inversiones y acordar un conjunto de principios que afiancen los fundamentos de un sistema energético "fiable, abordable y duradero". Como segunda prioridad mencionará mantener la primacía de Africa la escena internacional.
Las cuestiones clave de la cumbre a la que acuden los países más industrializados del mundo --Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, Italia y Canadá-- giran en torno a la seguridad energética, la lucha contra las enfermedades infecciosas y la educación.
Bruselas es una de las principales interesadas en garantizar la seguridad del suministro energético a la vista de su alto nivel de dependencia del exterior y con el recuerdo todavía reciente de la crisis vivida a principios de año la UE a raíz de los desacuerdos sobre el precio del gas entre Rusia y Ucrania.
A ello hay que añadir el aumento creciente del precio de petróleo, que en Europa prácticamente se han duplicado en los últimos dos años. Además, se prevé que la dependencia europea respecto a las importaciones llegue a ser del 70 % de aquí a 2030. La UE considera también que no se invierte lo suficiente en la cadena energética mundial y calcula que sólo en los próximos 20 años serán necesarios más de 16.000 millones de euros para satisfacer la actual demanda.
Se hará también un seguimiento de los trabajos de Gleneagles sobre la atención a Africa en concreto sobre la reducción de la deuda externa, la ayuda al desarrollo y los intercambios comerciales. En la reunión de Gleneagles los líderes mundiales se comprometieron a condonar la deuda de 18 países africanos y conceder una ayuda suplementaria de 50 millones de dólares a los países en vías de desarrollo.