Actualizado 08/12/2007 16:26 CET

UE/África.- La cumbre social entre la Unión Europea y África se traslada a la calle

LISBOA, 8 Dic. (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro) -

La II Cumbre entre la Unión Europea y África, que este fin de semana se está celebrando en Lisboa, está teniendo la contrarréplica en la calle. A pocos metros del encuentro político se celebra el social, en el que participan ciudadanos, organizaciones no gubernamentales y políticos individuales, que denuncian en unos casos las violaciones de los derechos humanos en países como Zimbabue, Darfur, Libia, Somalia y Cabinda y en otros muestran su apoyo a líderes como Muammar El Gadafi o Robert Mugabe.

Los arcos de la estación de Oriente, proyectada por el arquitecto español Santiago Calatrava, acoge a centenas de ciudadanos europeos y africanos que, ante el temor de que los derechos humanos no fuesen tratados a fondo por los setenta jefes de Estado y de Gobierno que asisten a la cumbre, han decidido denunciar y dar a conocer a los numerosos ciudadanos que por allí pasan las principales violaciones que se producen en países como Zimbabue o Darfur.

Amnistía Internacional, en colaboración con la Federación Internacional de los Derechos Humanos y varias organizaciones contra la tortura de Darfur y Zimbabue, realizó un punto de situación sobre la situación que se vive en esos dos países.

En la conferencia de prensa, el abogado sudanés Salih Madmuh Osman, Premio Sajarov 2007, pidió la ayuda de los medios de comunicación para dar a conocer al mundo la realidad que se vive en esos países. "Es un imperativo la ayuda de los medios de comunicación para denunciar la violación de derechos humanos en África", afirmó.

Este especialista en derechos humanos y activista contra los crímenes de guerra en el conflicto de Darfur, relató la terrible situación que se vive en Darfur y recordó que la comunidad internacional "no puede decir que no sabe lo que está pasando" y tampoco puede "justificar la ausencia de esa comunidad en Darfur porque están en Afganistán". Además, denunció que esa misma comunidad internacional impone sanciones y luego no se preocupa de ver si se cumplen.

También fue muy clara la eurodiputada portuguesa Ana Gomes al denunciar la hipocresía en esta Cumbre. "Gadafi es un criminal" así lo reconoció el tribunal internacional y "es inconcebible que los líderes europeos le recompensen dándole credibilidad, porque por mucho petróleo que tenga Libia no puede estar por encima de los derechos humanos y los de las víctimas de sus atentados terroristas", afirmó tajante la política socialista.

Sin embargo, la eurodiputada se mostró convencida de que en esta cumbre se podrá sacar algo en limpio, ya que tanto el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, como el primer ministro luso y presidente de turno de la UE, José Sócrates, "están preocupados y vinculados con los derechos humanos, que son valores y pilares de la sociedad europea, y son conscientes de que cualquier relación con un país pasa por ellos, ya que sin ellos no hay desarrollo, paz, libertad y gobernabilidad posible", argumentó.

Al concluir la conferencia, realizaron en la Estación de Oriente una "performance" en la que ante una gran pancarta con imágenes de la violencia en Darfur y Zimbabue y bajo el lema "ignorarlo no soluciona el problema".

Después un grupo de cuatro personas con caretas de la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Nicolas Sarkozy, el de Zimbabue, Robert Mugabe, y el de Sudán, Omar Elbashir, llegaron al local y bajo los abucheos de algunos ciudadanos que portaban una pancarta de denuncia comenzaron a pintar las imágenes que reflejaban la realidad de esos países.

Poco a poco, a esos actores se les sumaron las voces de diversos ciudadanos, así como la de un diputado británico y otro sueco y los miembros de "Vigilar Zimbabue en el Reino Unido", que desde hace cinco años se manifiesta todos los sábados delante de la embajada de ese país africano en Londres.

A pocos metros de distancia diversas asociaciones en contra del régimen de Mugabe y de Gadafi se manifestaban pacíficamente, portando pancartas de denuncia y entonando canciones de su país. Enfrente, separados por dos barreras de policías, los partidarios de los líderes de los dos países, que dirigidos por un pseudoanimador, coreaban gritos a favor de sus respectivos presidentes e insultaban a los opositores que tenían enfrente y portaban eslóganes como "Gadafi fabricante de la paz en África y Pastor de la paz en el mundo". En alguna ocasión, la policía tuvo que intervenir para evitar que éstos atacasen a los defensores de los derechos humanos.

En medio de todos ellos, un grupo de jóvenes portugueses que no pertenecen a ninguna asociación que decidieron manifestarse en silencio, tras el lema "¿Dónde están los derechos humanos en Darfur?". El objetivo, explicaba uno de ellos, denunciar. Sobre la cumbre "expectativa, saber si los derechos humanos se imponen a los intereses económicos". "Aunque no tenemos mucha confianza", aseguraron.

Pero además de en la calle, las organizaciones internacionales también se están haciendo oír en el interior de la Cumbre, en la que participan el Alto Comisario de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), por el Alto comisario Antonio Guterres; el Banco Africano de Desarrollo, por su presidente Donald Kaberuka, ONUSIDA por su director ejecutivo Peter Piot, la FAO por el director general Jacques Diouf, y la Liga Árabe por su secretario general, Amr Musa.

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