Actualizado 30/06/2007 17:28 CET

Vaticano.- El Gobierno chino responde a la oferta de reconciliación de Benedicto XVI con un "diálogo constructivo"

BEIJING, 30 Jun. (EP/AP) -

El Gobierno chino afirmó hoy que pretende apostar por un diálogo "franco y constructivo" con el Vaticano para resolver los problemas de "incompatibilidad", según una carta enviada por Benedicto XVI a las autoridades de Beijing, entre la Iglesia de Roma y la doctrina oficial católica china, de acuerdo con el Ministerio de Exteriores, que no realizó referencia concreta al texto.

Exteriores de Beijing señala haber "tomado nota" de la misiva, según el portavoz de la cartera, Qin Gang, que defendió que su país "siempre ha defendido la mejora de las relaciones sino-vaticanas, y ha realizado esfuerzos positivos destinados a tal fin".

De igual modo, el portavoz declaró que China "continuaría desarrollando un diálogo franco y constructivo" para resolver "las diferencias existentes entre ambas partes".

Estas declaraciones responden así a la carta enviada por el Papa, en la que consideraba "incompatible" la doctrina católica oficial china, guiada por el Estado, con los preceptos del Vaticano, aunque abrió la puerta a la negociación y el acercamiento a través de una misiva enviada a los obispos, presbíteros, personas consagradas y fieles que viven en el país.

En la carta, Benedicto XVI insitió en el derecho a elegir a los obispos, pero al mismo tiempo expresó su confianza en la posibilidad de llegar a un acuerdo con las autoridades chinas en torno al sistema de nominación.

China cortó sus lazos con el Vaticano en 1951, después de la ascensión del Partido Comunista, oficialmente ateo. Sólo se permite la celebración religiosa en aquellas iglesias controladas por el Estado, que reconoce al Papa como líder espiritual pero se encarga de elegir a sus propios obispos.

A través de la misiva, el Sumo Pontífice revocó las restricciones impuestas por el Vaticano contra la Iglesia china y reconoció que los fieles del país no tienen otra opción más que asistir a las misas reconocidas oficialmente.

Sin embargo, el Santo Padre abogó por la reconciliación al referirse, en el texto, a la "Iglesia Católica en China" como un conjunto sin divisiones. La carta supone el esfuerzo más significativo emprendido por Benedicto XVI para acercarse a los más de 12 millones de católicos de China, divididos entre la Iglesia oficial, auspiciada por la Asociación Católica Patriota China y otra más marginal, que no se encuentra reconocida por las autoridades.