Pide a su director, Ron Howard, que "mantenga la serenidad" y "se exprese con respeto"
ROMA, 12 May. (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -
El Opus Dei aseguró hoy que la película 'El Código Da Vinci', que se estrenará mundialmente el 19 de mayo, "es ofensiva para los cristianos" y pidió a su director, Ron Howard, "que mantenga la serenidad y se exprese con respeto".
Así se sumó la Prelatura a las críticas que el film ha recibido estos días por parte del Vaticano y después de que ayer diversos medios italianos publicaran una serie de comentarios de Howard.
En ellos, Howard aseguró que "negar el derecho a ver el film es un acto fascista" y que "decir a alguien que no vaya a ver la película es un acto de militancia que genera odio y violencia". Así respondió el director a las declaraciones de algunos cardenales que invitaban a no ver la cinta.
El comunicado del Opus Dei firmado por el encargado de relaciones con la prensa internacional, Manuel Sánchez Hurtado, destaca hoy que "esta película es ofensiva para los cristianos" y pide a Howard "que mantenga la serenidad y se exprese con respeto".
"Howard representa al agresor, y los católicos son víctima de una ofensa. No se puede quitar al agredido incluso el último derecho, el de expresar su punto de vista. No son las declaraciones de algunos eclesiásticos o la petición respetuosa del Opus Dei de incluir una advertencia al inicio del film de que se trata de un trabajo de ficción, las que generan violencia: son más bien los retratos odiosos, falsos e injustos, los que alimentan el odio", añade el comunicado.
"LA FICCIÓN INFLUYE"
Para el Opus Dei, a pesar de que Howard repite también que es simplemente una película, una historia inventada, y que no hay que tomarla demasiado en serio, "no se puede negar la importancia del cine y de la literatura" y cómo la ficción "influye en nuestro modo de ver el mundo, sobre todo entre los jóvenes".
"La creatividad artística necesita un clima de libertad, pero la libertad no se puede separar de la responsabilidad", se lee en comunicado, que se dirige a Sony, compañía distribuidora del filme, advirtiéndoles de que "es probable que recauden mucho dinero, pero están pagando un alto precio al deteriorar su prestigio y su reputación".
Durante estos días, algunos cardenales han manifestado su opinión sobre la película. El prefecto de la Congregación del Culto, el cardenal Francis Arinze, exhortó a los cristianos a utilizar todos los "medios legales" para impedir la distribución de la película.
Asimismo, el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, el cardenal Paul Poupard, señaló que el mencionado libro "distorsiona seriamente" la historia de la Iglesia y se "aprovecha del desconocimiento de muchos católicos" sobre su fe "para confundir la realidad con la ficción".
También el presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, el cardenal del Opus Dei Julián Herranz, señaló que la película le produjo risa porque parecía "algo salido de una película de la mafia, una especie de encuentro de gangsters en Chicago". La Iglesia debe "instar a las personas a leer todo lo necesario para poder confrontar las mentiras del texto con la verdad de la fe cristiana", añadió.