Visibilizar la situación de las niñas, clave para el empoderamiento económico

Actualizado 15/06/2016 9:30:21 CET
Niñas apadrinadas en Liberia
PLAN INTERNATIONAL
   

Plan International subraya que las niñas que van a la escuela probablemente también apostarán por la educación de sus hijos

BRUSELAS, 15 (Por Anne-Brigitte Albrectsen, directora ejecutiva de Plan International

Existen evidencias claras de que invertir en mejorar la educación, los servicios sanitarios, la salud reproductiva y la formación financiera contribuye a formar niñas más educadas, seguras, saludables e independientes económicamente. Puede contribuir a mejorar no solo su futuro, sino el de sus familias, su comunidad, su país y nuestro mundo. Invertir en las niñas es un objetivo de desarrollo importante por sí mismo, pero además implica beneficios económicos.

Hoy comienzan en Bruselas los Días Europeos del Desarrollo y Plan International participa para hablar sobre el impacto que tiene el empoderamiento económico de las niñas y mujeres en el desarrollo global.

Cada año de educación primaria aumenta entre un 10 y un 20% el salario medio que ganará una niña en el futuro, mientras que el retorno en la etapa secundaria es aún mayor. Si un 10% más de niñas completaran la educación secundaria, el PIB global ascendería un 3%.

Las mujeres reinvierten un 90% de sus ingresos en sus familias, mientras que los hombres solo reinvierten entre un 30 y un 40%. Además, las niñas con educación suponen una fuerza de trabajo empoderada y productiva, lo que beneficia tanto a las empresas como a la sociedad en general.

Los impactos positivos de invertir en las niñas son intergeneracionales. Una madre que haya recibido educación tiene muchas más posibilidades de enviar a sus hijos a la escuela, rompiendo la cadena de pobreza. Las mujeres que tienen el control de sus propios ingresos tienden a tener menos hijos. Una tasa de fertilidad menor implica que las mujeres ganan más y que el PIB nacional asciende. Las niñas que contraen matrimonio y tienen hijos mucho antes de contar con seguridad financiera ganarán menos y su entorno se verá afectado.

DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LAS NIÑAS

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, también conocidos como Objetivos Globales, han creado el contexto perfecto para impulsar un movimiento global en defensa de los derechos de las niñas. Sin embargo, para lograrlo debemos solventar algunos grandes desafíos. La oscuridad en la que viven muchas niñas amenaza con debilitar nuestra capacidad de construir el mundo que queremos. Las estadísticas oficiales no plasman la realidad de muchas de ellas, lo que impide diseñar políticas que solventen su situación.

Por ejemplo, aunque sabemos que las niñas entre 15 y 19 años tienen el doble de probabilidades de morir durante el embarazo y el parto, no conocemos la cifra exacta de niñas que quedan embarazadas cada año.

El problema respecto a los datos es muy profundo: en todo el mundo, 230 millones de niños y niñas menores de 5 años no cuentan con certificado de nacimiento, lo que les niega una identidad legal. Además, más de 100 países no cuentan con los sistemas necesarios para registrar todos los nacimientos y matrimonios.

Si queremos cumplir los Objetivos Globales, debemos estar seguros de que los indicadores y las herramientas de medición que utilizamos recogen de forma precisa la realidad que viven las niñas.

Debemos movilizarnos para asegurar que los gobiernos y el resto de actores internacionales desglosan y utilizan los datos de forma inteligente --incluyendo métodos innovadores y basados en la percepción-- de forma que las vidas de las niñas no se pierdan entre números.

DAR VOZ A LAS NIÑAS

Los Objetivos Globales también presentan una oportunidad para las organizaciones como Plan International: compartir una visión y acordar los objetivos sobre los cuales trabajaremos de forma conjunta para fomentar los derechos de las niñas. Dándoles voz a ellas muchos de los retos a los que nos enfrentamos pueden ser superados. Ofreciéndoles un rol relevante podemos acelerar el cambio y hacer que el progreso suponga una transformación.

Las expectativas de las niñas y las mujeres jóvenes de todo el mundo son muy altas. Los tiempos están cambiando y hay una generación de niñas que desea aprender, liderar, decidir y prosperar. Ellas son las que ahora exigen que sus derechos se cumplan, las que demandan las oportunidades que merecen, incluyendo la libertad de tener seguridad financiera y ser económicamente independientes. Esta libertad impulsará el empoderamiento económico de los ciudadanos y las naciones.

Podemos conseguir este cambio, pero necesitamos que todo el mundo se vuelque y trabaje en la misma dirección. No lo podemos hacer de un día para otro, pero si hacemos un esfuerzo coordinado, demostraremos que las niñas con poder están aquí para quedarse.

Es el momento de actuar.