2 de abril de 2020
 
Actualizado 25/03/2020 15:35:36 +00:00 CET

Yemen entra en su sexto año de guerra con un repunte de los combates que amenaza con revertir los avances hacia la paz

Ruinas de un centro de detención en Yemen bombardeado por la coalición que encabeza Arabia Saudí
Ruinas de un centro de detención en Yemen bombardeado por la coalición que encabeza Arabia Saudí - Hani Al-Ansi/dpa - Archivo
  

La ONU alerta de que los enfrentamientos "harán más arduo el camino hacia la mesa de negociación"

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

La intervención militar de la coalición encabezada por Arabia Saudí en la guerra civil en Yemen cumple este jueves su quinto año, en medio de un conflicto que ha provocado la peor crisis humanitaria en el mundo y que, pese a los contactos para lograr un acuerdo de paz, ha presenciado un repunte de los combates desde principios de este año.

El germen del conflicto fue plantado en septiembre de 2014, con un levantamiento militar por parte de los huthis y fuerzas vinculadas al expresidente Alí Abdulá Salé que derivó en la toma de la capital, Saná, ese mismo mes y la dimisión del presidente, Abdo Rabbu Mansur Hadi, en enero de 2015.

Así, los rebeldes pasaron a anunciar la creación del Comité Revolucionario Supremo, una autoridad interina creada por Ansar Alá --nombre del grupo conocido popularmente como huthis, respaldado por Irán-- que en marzo decretó una ofensiva para expandir su control hacia el sur del país.

En el marco de la misma, las fuerzas rebeldes y las de Salé --históricamente rivales-- lograron avanzar hasta llegar el 25 de marzo a los alrededores de Adén, sede provisional de las autoridades lideradas por Hadi, quien se vio forzado a huir a Arabia Saudí, que un día después inició una intervención militar contra los sublevados.

Así, el 26 de marzo de 2015 arrancó la 'Operación Tormenta Decisiva', con apoyo logístico de Estados Unidos, con el objetivo de sacar a los huthis del poder y volver a colocar en la Presidencia a Hadi, quien se mantiene desde entonces como jefe de Estado en el exilio reconocido por la mayoría de la comunidad internacional.

La operación, que duró casi un mes, dio paso a la 'Operación Restaurar la Esperanza', que continúa activa, si bien en los últimos meses ha reducido sus operaciones aéreas en el marco de las conversaciones entre las partes en conflicto, mediadas por Naciones Unidas, para intentar lograr un acuerdo de paz.

Este proceso de conversaciones ha derivado en un acuerdo de repliegue y desmilitarización de la ciudad portuaria de Hodeida (oeste), de importancia estratégica para la entrada de bienes y suministros, así como a un acuerdo para el intercambio de presos.

Sin embargo, desde principios de año, y especialmente en las últimas semanas, ha habido un repunte de los combates en varias zonas del país --principalmente en la provincia de Al Jauf, al noroeste de Saná-- que ha hecho temer por el frágil proceso de diálogo.

En este sentido, el enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Martin Griffiths, reclamó el 12 de marzo una reducción de los enfrentamientos para alejar al país del "precario camino" al que se dirige, antes de advertir de que se trata de "un punto crítico".

La complejidad del conflicto ha tenido como reflejo el asesinato en 2017 de Salé --quien gobernó el país durante 33 años hasta caer en el marco de la 'Primavera Árabe'-- a manos de los huthis tras romper su alianza con ellos o la toma de Adén y Socotra por parte de los separatistas suryemeníes, apoyados por Emiratos Árabes Unidos (EAU), parte de la coalición internacional.

LOS ATAQUES CONTRA ARABIA SAUDÍ

La guerra, enmarcada en el conflictivo tablero regional --y reflejo de las intensas disputas entre Arabia Saudí, Estados Unidos e Irán--, registró un repunte en septiembre de 2019 con una serie de ataques contra instalaciones petroleras saudíes.

Riad informó de ataques contra dos instalaciones de la petrolera estatal Aramco con un total de diez drones, aunque sin causar daños personales, y la coalición acusó inmediatamente a Irán, pese a que los huthis reclamaron la autoría.

Así, la coalición sostuvo que fueron perpetrados con armamento iraní y no partieron de suelo yemení, mientras que Teherán se desvinculó de lo ocurrido. Los ataques afectaron a la producción de crudo del país, uno de los principales exportadores del mundo.

Estos ataques tuvieron lugar en el contexto de una serie de incidentes contra la navegación internacional en el mar Rojo y el golfo Pérsico, algunos de los cuales fueron achacados a los huthis.

Estados Unidos anunció por ello la creación de una nueva coalición naval en la zona y con un centro de mando en Bahréin --que acoge también la sede de la Quinta Flota--, en un nuevo cara a cara entre Washington y Teherán.

"SIGNOS POSITIVOS"

Pese a ello, las partes protagonizaron el año pasado un acercamiento que derivó principalmente en el cumplimiento de los puntos relativos a Hodeida contemplados en el Acuerdo de Estocolmo, alcanzado a finales de 2018.

Asimismo, las tensiones en Adén tras el levantamiento armado de los separatistas suryemeníes, que se hicieron con el control de la ciudad --capital interina del Gobierno de Hadi--, fueron solucionadas con un acuerdo que permitió volver a normalizar una situación que amenazaba con abrir otro frente en la guerra.

Por ello, Griffiths llegó a decir a finales de noviembre que veía "signos positivos", a lo que se sumó un acuerdo en enero para el intercambio de 1.400 prisioneros de guerra --el primero desde que comenzó el conflicto-- después de unas negociaciones en Jordania.

Por contra, Human Rights Watch (HRW) ha acusado a las tropas saudíes y las fuerzas yemeníes a las que apoya de haber cometido abusos graves desde junio de 2019 en Al Mahrá, incluidos arrestos arbitrarios, desapariciones forzosas y traslado ilegal de detenidos a Arabia Saudí.

"Es otro horror que agregar a la lista de conductas ilegales de la coalición liderada por Arabia Saudí", ha dicho Michael Page, subdirector de HRW para Oriente Próximo. "Arabia Saudí daña gravemente su reputación entre los yemeníes cuando lleva a cabo estas prácticas abusivas y nadie rinde cuentas", ha añadido.

PASOS ATRÁS

A ello hay que sumar que desde enero se ha registrado un repunte de las operaciones militares en varios frentes, principalmente en Al Jauf y Marib, haciendo temer un retroceso en los avances obtenidos durante los últimos meses.

Este incremento de los enfrentamientos se produjo en un momento de gran tensión regional tras la muerte del general iraní Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, en un bombardeo estadounidense en la capital de Irak, Bagdad. Teherán respondió atacando bases iraquíes en las que están desplegados militares del país norteamericano.

"Las partes en conflicto pueden llevar Yemen hacia una desescalada y el reinicio del proceso político o, me temo, hacia una mayor violencia y sufrimiento que hará más arduo el camino hacia la mesa de negociación", afirmó Griffiths el 12 de marzo, cuando advirtió de que esta situación "podría arrastrar nuevamente a Yemen a un nuevo e irresponsable ciclo de violencia".

El conflicto ha tenido un grave impacto sobre la población, con cerca de 3,6 millones de desplazados internos, entre ellos 40.000 nuevos desplazados a causa de los combates desde enero, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Asimismo, cerca del 80 por ciento de los cerca de 23 millones de yemeníes necesitan ayuda humanitaria y protección "de forma crítica", en lo que la ONU describe como la mayor crisis humanitaria actual.

El organismo internacional ha alertado en numerosas ocasiones durante el último año de que "millones de personas" están al borde de la hambruna, en un país que ya antes de la guerra era uno de los más pobres del mundo.

La guerra ha tenido un impacto devastador sobre el sistema sanitario, con cerca de la mitad de las instalaciones fuera de servicio, con un brote de cólera activo y ante la amenaza de la pandemia de coronavirus.

"El pueblo yemení necesitará garantías de ayuda humanitaria, reconstrucción y recuperación económica en todo el país para lograr que el sufrimiento causado por esta guerra sea historia", zanjó Griffiths en sus declaraciones del 12 de marzo.

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